miércoles, 27 de mayo de 2015

Por Irene Colmenares

Fuente: https://www.facebook.com/gabrielcol/about
Gabriel Colmenares o “Gabo”, como le llaman sus amigos, es un joven de mucho andar, se le puede encontrar en la UNET (Universidad Experimental del Táchira) aprendiendo y también enseñando el arte de la programación (pues es estudiante de Ingeniería Informática y también preparador de una cátedra); o en una suerte de sala de ensayos que él mismo confeccionó en su casa, la cual le brinda libertad para experimentar en la mezcla de distintos géneros musicales; o en algún toque o actividad cultural junto con los integrantes de su banda musical Übercafe, como participante o como espectador. 

Por suerte, lo divisé una calurosa tarde a través de la ventana de la libreria Sin Límite. Es un chico de unos 19 años, delgado y de aspecto bonachón; músico por convicción y en un futuro cercano ingeniero de profesión. Al encontrarse nuestras miradas pasé a saludarle. Estaba realizando la compra de un libro, “Música y lenguaje en la estética contemporánea”.

Hola, Gabo, tanto tiempo. ¿Cómo has estado? Veo que estás comprando un libro sobre música, cuéntame, ¿cómo vas con eso?

-¡Hola, Irene! Todo ha estado bien, gracias. Con la música todo marcha excelente, de hecho, estamos organizando un toque para el próximo fin de semana, pero algo tipo tranquilo, entre amigos. Quiero mostrar lo nuevo que estoy haciendo, a ver si lo acogen o estoy perdiendo el tiempo (risas). Si deseas ir, te invito. Es una experiencia muy divertida, con comida y bebida, por supuesto, no pueden faltar (risas).

Gracias por la invitación, la tomaré en cuenta. Debe ser interesante, ya que mencionas el tema, tú como artista emergente, ¿cómo ves la movida musical en la región? ¿Hay bastantes músicos nuevos?

-Sí, claro. Creo que en los últimos años la ciudad ha experimentado un flujo creativo muy vigoroso, tanto en el campo de la música y en las artes plásticas, como en la literatura y la poesía también. Yo soy joven y no sé precisamente desde hace cuánto, pero el primer recuerdo que tengo de esa explosión creativa fue en una galería de arte que le llamaron Cuatro Ojos. Se llevó a cabo hace aproximadamente cinco años, si mal no recuerdo. Se contó con la participación de muchísimos artistas, pintores, músicos, poetas y gente loca también (risas). Muchas de las propuestas fueron excelentes. Yo participé con mi grupo de entonces, Los Bypass nos llamábamos. No sé si recuerdas, pero tocábamos una suerte de música indie (risas).

Oye sí, recuerdo a Los Bypass, ¿qué fue de ellos?

-Nos separamos. Por discrepancias al momento de trabajar y crear. Verás, cuando formamos Los Bypass tan sólo tenía 16 años de edad y fui creciendo como aficionado. Pero al pasar los años mis gustos fueron cambiando y madurando a géneros un poco más específicos, y no solo me sucedió a mí, también a mis compañeros, de modo que llegó un punto en el que todos queríamos cosas distintas y decidimos separarnos. Pero solo como banda, ¡ojo!, todavía somos amigos, es más, dos de ellos actualmente forman parte de otras bandas. 

El calor que hacía aquella tarde parecía intensificarse con el paso de cada minuto. Después de despedirnos del encargado de la librería nos dirigimos a una bodega cercana para hidratarnos con una cerveza. 

Tengo entendido que ahora formas parte de una banda llamada Übercafe, ¿cómo nació ese proyecto? ¿O cómo llegaste a formar parte de él?

-Sí, bueno, mira, Übercafe nació de la unión de cuatro excelentes músicos: William José Toro, que le decimos “El negro”, William José Toro (hermano del anterior), o “Willy”, Julio Cesar Márquez y yo. Cuando nos conocimos tuvimos una conexión inmediata con respecto al tema de la música. Un día cuadramos para ensayar y la armonía fue instantánea. Ahí lo supimos: debíamos formar una banda, y lo hicimos. 

Tú tocas la guitarra, ¿cierto?

-Sí, lo mío es la guitarra, pero también le meto un poco a la percusión y al teclado.

¿Qué género dirías que los caracteriza? Pues la gente suele describirlos “de un ritmo suave, extraño, pero interesante”.

-(Risas) Pues, sí, y es que yo la verdad no lo encasillaría en ningún género, pero si tuviera que hacerlo, creo que lo haría en el alternativo-experimental. 

El calor y las cervezas coloraron las mejillas de Gabo. Mientras pedía otro par de botellas de la hidratante bebida a la señora de la bodega, le pregunté:

¿Han participado en algún evento o festival?

-¡Claro! Estuvimos en el Conéctate y Convive de este año y hace dos años en el Circuito Nuevas Bandas de los Andes que se realizó para seleccionar a la banda que representaría a los Andes a nivel nacional en el Festival Nuevas Bandas. Nosotros ganamos ese circuito y fuimos a Caracas.

¿Cómo fue la experiencia?

-Estupenda. No ganamos, pero conocimos a muchísima gente talentosa. En Caracas no teníamos admiradores, solo contamos con la presencia de algunos amigos y familiares que nos acompañaron. A pesar de eso el público nos acogió de buena manera. Fue una experiencia enriquecedora.

Y ¿qué hace hoy en día Übercafe?

-Crear. El principal objetivo de Übercafe siempre ha sido crear y lo hacemos cada vez que podemos. Actualmente cada miembro anda inmerso en su carrera o trabajo individual. Por ejemplo, “Willy” está desempeñándose paralelamente como solista. Pero cada vez que podemos, nos reunimos ya sea a componer o a ensayar. 

¿Alguna vez has pensado en desempeñarte como solista?

- Sí, de hecho, realicé hace tiempo varias piezas instrumentales, cinco. Fui aprendiendo a componer mi propia música, gracias a los conocimientos que adquirí a través de la experiencia y de la convivencia con mis compañeros.

¿Están a disposición del público?

-Sí, puedes buscarlas en mi soundcloud

¡Qué bien!, Gabo. Creo que con tan solo 19 de años ya has vivido experiencias que la mayoría de los músicos suelen vivir después de una larga trayectoria o quizá nunca (risas) ¿Cómo te inicias en el mundo de la música?

-(Risas) Sí, es verdad. Pues, mira, desde pequeño me gustó la música. Estuve tres años en un coro infantil y mientras crecía empecé a interesarme particularmente en el rock. Comencé a indagar en Internet, y con el tiempo decidí comprar mi primera guitarra. Seguidamente inicié junto con unos amigos lo que fue Los Bypass y posteriormente Übercafe.

¿O sea que tu aprendizaje ha sido casi enteramente autodidacta?

-Sí.

¿Has pensado en grabar de manera profesional?

-En realidad, Übercafe lo hizo. En el Festival Nuevas Bandas tuvimos, como te dije, el placer de conocer a mucha gente. Entre esas personas estaban unos productores que nos ayudaron a hacer contacto con el canal ViveTv, y grabamos con ellos un videoclip, el cual aún se transmite allí.

Entre risas me detuve a ver la hora. Supuse que en su ajetreado mundo, Gabo tenía otras cosas que hacer.

Bueno, Gabo, no quisiera quitarte más de tu valioso tiempo. Ha sido, como siempre, un gusto conversar contigo. Nos veremos en una próxima ocasión y éstas, con tu permiso, las pago yo (risas).

-Gracias, Irene. Ha sido un gusto para mí también. Espero verte pronto y las próximas, con tu permiso, las brindo yo (risas). 

Pagué la cuenta y lo vi alejarse entre las calles mal asfaltadas, con su gracioso aspecto que se hizo más bonachón, gracias al rubor que se pintaba en sus mejillas.

Por Rebeca Angulo 

La organización, Púrpura Poesía, ofreció una rueda de prensa el pasado viernes 22 de mayo, en la librería Sin Limite, para invitar a la colectividad y dar detalles sobre el montaje teatral “Lorca… El vuelo de la noche”, que se llevará a cabo en el teatro de la UNET, los días 19 y 20 de junio, en su preestreno, y el 27 de junio en su presentación oficial, como motivo de la celebración del Día Nacional del Teatro en Venezuela. 

El montaje de la obra está coproducido por A Rajatabla Studios, Coro Ensamble San Cristóbal, Monedas de Fuego Instrumental, PuroPie Danza Contemporánea, De Lunares Casa Flamenca y Gato Negro, grupos que han formado parte de la realización de la obra teatral, junto a la compañía de Caribay Amarú Vanegas y Púrpura Poesía Escena.

“No quise montar otra obra de Lorca porque ya la gente conoce esas historias que se han hecho tantas veces. Y, ¿por qué no llevar al teatro algo de poesía?”, dijo Amarú Vanegas, quien además comentó que la función no tiene personajes con estereotipos marcados, sino orgánicos, propios y únicos; y, durante el espectáculo, no se verán bailaoras, bailarines o cantantes; se verán personajes actuando. 

Asimismo, integrantes de las organizaciones colaboradoras intervinieron para compartir sus experiencias durante los meses de trabajo. Guillermo Zambrano, corista del Grupo Ensamble, comentó que a varios compañeros del ensamble, les interesaba de manera primitiva la música flamenca y ha sido bastante interesante el trabajo que han hecho. De la misma manera, Lis Pérez, directora de PuroPie Danza Contemporánea, acotó: “la dirección es de Caribay. Mi cometido es traducir lo que ella quiere expresar a través del movimiento para descifrar el sentimiento, ese es nuestro principal reto”.

La invitación es para que disfruten del espectáculo en las tablas, “Lorca… El vuelo de la noche”, sin duda alguna, una obra teatral que promete un montaje lleno de pasión y movimiento. Una oportunidad irrepetible para rememorar a Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español, con mayor influencia y popularidad en el siglo XX. 

Adquieran sus entradas en A Rajatabla Studios, calle 15 de Barrio Obrero, de lunes a viernes, en horario de 2 a 6 p. m., con un bono de colaboración de 400 bolívares.

Lis Pérez, directora de la academia de baile PuroPie; Amarú Vanegas, directora de Púrpura Poesía Escena y Guillermo Zambrano, corista del Grupo Ensamble (Foto por: Rebeca Angulo)

Por: Brendy Briceño

17 de abril, otro día a la semana y, como es habitual, a clases. La rutina de siempre: llegué a la universidad para mi clase de Historia Política, como era viernes, no es extraño la poca presencia de mis compañeros. Por suerte salí más temprano, algo que agradecí, pues tenía que llegar a tiempo para mi turno en la peluquería. 

Ese día era el Táchira Emergente Fashion Show, un evento organizado por Masato Cultural, y yo iba a participar. Ya a las 12 del mediodía me empezaron a cepillar el cabello. Se escuchaba en el fondo la voz chillona de las estilistas diciendo “para ser bella hay que ver estrellas”, mientras reían. Luego me maquillaron, ¡me encantó el maquillaje!, me sentía como Kate Moss, lista para la pasarela. Vi el reloj y entré en pánico cuando vi que las agujas marcaban las 2:40 p.m. Comencé a preocuparme, pues odio ser impuntual.

Camino a la pasarela

Entre la angustia por la hora y ausencia de taxis disponibles traté de no recordar que ya se hacía tarde. Al mediodía, las colas son terribles y lo peor de todo es que el transporte escasea, tampoco decidí llamar a alguna línea pues suelen demorarse mucho más.

Luego de unos 15 minutos esperando, por fin me dirigía al Sambil, donde se llevaría a cabo el evento de moda. El taxista no dejaba de mirarme de reojo por el retrovisor (sí, me sentía incomoda). ¡Al fin, llegué! Y empecé a recorrer el centro comercial pues no hallaba el lugar, fueron por lo menos tres vueltas, de repente, a lo lejos de la feria de comida, vi la pasarela. Fue un gran alivio, pero a la vez sentía mi demora.

A pocos metros para llegar observé el tablón de madera por el cual desfilaríamos, y no lo niego, me deprimí un poco, pues era muy pequeño y parecía estar un poco inestable. Decidí no pensar en ello, me fui directo al camerino mientras observaba a mí alrededor el alboroto de los organizadores. “Si llegan tarde, están fuera”, gritaban mis compañeros porque era el suceso más grande que han hecho hasta ahora. Los nervios hacen que no midamos nuestras palabras. 

Al entrar, lo primero que vi y pensé fue: ¡Hay demasiada gente en este lugar! El calor era intenso y volaban camisas por el techo, chicas semidesnudas y otras tomándose fotografías. Muchas de las modelos no estaban listas y ya eran casi las 3:30 p.m. Vi a Rebeca, una de las organizadoras del evento y compañera de clases, un poco agitada. La entiendo, yo hubiera estado igual o peor. 

Gran parte de los modelos fueron muy impuntuales, además, llegaban con la cara lavada y el cabello mojado. Me sentí aliviada, pues no llegué tarde como pensaba y ya estaba preparada para ponerme mis tacones.

Paul, otro de los organizadores, estaba algo angustiado porque aún no estaban presentes algunos diseñadores. La impuntualidad es normal en este tipo de eventos, o al menos a los que he asistido. Salir del camerino fue la mejor sensación hasta entonces, pues, en el interior, la temperatura y las personas, de un lado para otro, me estaban empezando a irritar. 

Sin embargo, no fueron más de nueve minutos de aire fresco, cuando Paul y Receba dijeron que debíamos estar adentro ya todos. El lugar era pequeño y con tanta gente el calor era desesperante. Ese día los tacones se volvían un enemigo mortal para los pies. La espera se hacía larga, eran muchos modelos quienes esperaban su turno para salir a la pasarela.

Esperando en tacones

Cuando ya eran las cuatro de la tarde el evento habría iniciado, o quizás un poco antes. ¡Qué felicidad!, fue lo que pasó por mi cabeza. Un hombre de baja estatura estaba pendiente de la salida de los modelos, quería estar lo más cerca de él para estar lista cuando fuera mi turno. En el entorno había un poco de discusión, pues varios de los diseñadores no llegaron a tiempo y comenzaron a salir los que ya estaban.

Pregunté preocupada: “¿Y, Oh la la?”; Rebeca, con cara de preocupación me dijo: ¡No sé, no llegaron! Ella estaba muy agitada por la irresponsabilidad de unos tantos. 

Como es un evento organizado, suele ser habitual mantener un orden en las salidas, lo cual no se cumplió al pie de la letra. Sin embargo, el show continúo, nada detuvo al Táchira Emergente.

Cuando ya por fin vi que le tocaba modelar a la colección de Pierina Accesorios, una diseñadora tachirense, me alegré bastante, pero entre una cosa y la otra, no se sabía quién sería la primera y quién la última, por lo tanto, Pierina me dijo: “Sal tú de primera”.

El momento llegó 

En seguida, el señor exclamó: “¡Sube, que vas tú!” Fue algo abrumador, quizás fue hasta molesto la forma en la que se dio todo en la primera salida, tanto que olvide las indicaciones que Pierina me había dado, por lo que solo camine al final y regresé. 

Cuando iba dando los primeros pasos, sentí las miradas de muchas personas (el lugar estaba repleto), solo imaginé que de esas personas, por los menos el 80%, estaba criticando… suele ser habitual, conozco muy bien ese mundo. En ese momento lo único que pensaba era que la profesora Marisol me está viendo. Mi sentido común me decía: ¡Brendy, hazlo bien!

Cuando volví al camerino me sentí muy molesta conmigo misma por olvidar tan básica pasarela, pero decidí no prestarle mucha atención. Empecé a disfrutar cómo se acercaba el final, después de varias muestras de colecciones de accesorios y de ropa con diferentes estilos, entre ellos: Yhony Garcia, Jairo Carvajal, Pierina Accesorios, Drop, Mayra Rori, Valeria Santoro, Violett, Keysi Morales, Cynthia Pernia, Toches Estampados, Oh la la, Andrea Valbuena, y Cesar Gonzales. 

Por fortuna, debo admitir mi admiración: el lugar siguió tan repleto como en su inicio.

Gran cierre en pasarela 

El mejor momento, sin duda, fue cuando las chicas de Pata de Gallo me dijeron que ya casi venía su colección. Eso solo significaba un mensaje: como eran las últimas, debíamos estar listas. Ya era el final, el último desfile. Salí a modelar con esa bella falta vinotinto, algo fuera de lo común con lo que suelo usar. Olvidé a la gente y lo que pensaría, solo me dediqué a modelar y a disfrutar del momento.

Todo salió muy bien, a los asistentes les gustó la temática de la actividad. Salí del camerino y escuché buenos comentarios. Me alegró mucho saber que Masato Cultural había logrado con éxito su objetivo, a pesar de algunos intermedios.

El modelaje es parte de mi vida. Estar en tacones frente a muchas personas es algo que hago desde hace bastante tiempo, sin importar las críticas. En la pasarela se olvida todo, y en aquella tarde no fue la excepción… aquella tarde de Táchira Emergente Fashion Show. 

Por Lisseth Rivero

Evelyn Mora es una de las diseñadoras detrás de la marca Pata de Gallo, ella contó el proceso que ha tenido la marca desde que la comenzaron a formar en San Cristóbal hasta la actualidad. 

La formación de la marca se dio el 23 de junio de 2012 con la presentación para algunos amigos y familiares de la colección estructurada únicamente por accesorios ( collares, zarcillos y pulseras), a la que luego fueron sumándose más variedades. Evelyn Mora y Yesika Guerrero, las chicas detrás de esta marca, aparte de realizar los accesorios, también tenían interés por el patch work.

A meses de haber comenzado el negocio agregaron la transformación de prendas, aportando retazos de tela, procesos de pre-lavado e incrustaciones (en su mayoría la intervención se hacía en un Demin), mediante un proceso totalmente manual para darle a la prenda un óptimo acabado. La demanda aumentó y con ella vino la decisión de comenzar a confeccionar las prendas para así poder ofrecer un producto de mayor calidad. El Demin es en lo que nos enfocamos para trabajar, comenta Mora, la producción principal que se convirtió luego en un clásico fue el chaleco jean.

Su estilo de vida se ve reflejado en los diseños de autor que realizan, para el que mezclan un look urbano sencillo, fresco y cómodo para el día, pero de la forma en que decida usarlo el dueño, también ofrece la posibilidad de ser una opción para la noche. Al principio solo realizábamos tallas para chicas con características físicas similares a las de nosotras, pero luego de que la demanda aumentara, tuvimos que llevar las medidas a unas más estándares (S-M-L), dice Evelyn, una de las diseñadoras de la marca.

Los años 80’s y 90’s fueron una época que actualmente nos inspira mucho, los clásicos van a mantenerse siempre así, y el toque de distinción se encuentra en las novedades que podamos otorgarles a nuestros diseños; las texturas es algo que nos gusta variar, inclusive exportamos algunas de ellas desde Bogotá y otras que recientemente adquirimos en Aruba. Las combinaciones de estampados nos dejan mucho que ofrecer; desde hace un año la tendencia del mix prints se ha visto en Latinoamérica, donde mezclar flores y rayas es muy demandado por los clientes, en su mayoría femeninos; la competencia a nivel mundial no se detiene, por eso, hacer modelos exclusivos es una parte de nuestra distinción, enfatiza la diseñadora.

El número de prendas que confeccionan es limitado. Realizan una cantidad de 24 piezas entre estampados y tallas, debido a que una de las visiones de la marca es la de ofrecer al cliente exclusividad.

Estas dos diseñadoras quieren que su marca ofrezca una extensa variedad de productos, desde trajes de baños, ropa interior, camisas, pantalones hasta bolsos; tanto para las mujeres como para los hombres. “La visión de la marca es que se convierta en una tienda por departamento y que los clientas puedan adquirir los productos tanto a nivel regional como nacional”, expone entusiasmada.

Una de las novedades que trae Pata de Gallo es que están trabajando en chaquetas Demin para mujeres, prenda que agregarán a una serie de productos como body’s con estampados tropicales y shorts clásicos que estarán disponibles en la inauguración de su página web, aún en construcción. “Overolls, boyfriend pants, chalecos y pantalones corte alto se han hecho populares entre las mujeres que adquieren nuestros productos, tenemos una serie de sweaters y camisas para hombres con estampados de cómics y tropicales”, comenta Evelyn mientras mantiene en sus manos un vaso con agua.

Las texturas no es lo único que les importaal seleccionar las telas, el material es algo que toman en cuenta al momento de hacer la pre-selección de la misma; optan por las naturales que vienen de las plantas por ser biodegradables. Reciclar también forma parte de este proceso, así que en su atelier hay forros que adornan sus muebles con los sobrantes de las prendas, mencionan.

Pata de gallo en su atelier trabajan en la elaboración, ensamble y ajuste de acabados de la prenda y es también su tienda donde el cliente puede ir a ver, seleccionar y adquirir el diseño de autor hecho a mano. Están ubicados en barrio obrero carrera 21, más abajo del pasaje acueducto al lado de U2 Rock café.

Fotografía por Lisseth Rivero






Evelyn Mora y Yesika Guerrero diseñadoras de la marca

domingo, 24 de mayo de 2015

Por Mari Salvestrini (estudiante de diseño de modas)
Colaboradora de Masato Cultural

En una de esas tardes calurosas, en algún restaurante de comida rápida me encuentro con una joven diseñadora llena de sueños y expectativas de triunfo. A sus 27 años de edad, Andrea Portillo, una ingeniera ambiental, graduada de la UNET, me explica cómo pasó de las matemáticas a las máquinas de coser. Súper conversadora, creativa, arriesgada y fiel a su marca probó suerte en Argentina, donde vivió por un año, regresó para cumplir su meta, y hasta los momentos el éxito ha estado de su lado. 

Está convencida de que la dedicación y el trabajo duro son las bases para crear un negocio próspero: “Yo nunca me aburro, siempre tengo algo que hacer”, me confiesa, mientras come un poco de helado. Después de unas semanas mostrando su primera colección de alta moda Merlot, la cual presentó en los eventos Táchira Emergente y Flower Power de Carola Estudios, se sienta conmigo a charlar sobre la moda y el talento venezolano, luce cómoda en un kimono representativo de su marca. La creadora de Violett me cuenta cómo ha sido su trayectoria en el alocado mundo de la moda y los negocios.

¿En qué momento decides dar un paso adelante e iniciar tu propia marca?

Creo que fue en el año del 2010, estaba estudiando Ingeniería Ambiental, todo estaba demasiado caro y yo quería hacer mi propia ropa. Me aburría ir a tiendas a ver lo mismo.Siempre he visto revistas de moda; toda la vida he soñado con el mundo de la moda y poco a poco vi que tenía talento. Yo no sabía ni agarrar un hilo o una aguja, empecé a hacerme una bufanda, lo recuerdo bien; me quedó horrible. Luego me hice un bolso que me quedó asqueroso (risas), pegué hasta algunas partes con silicón (más risas). No sabía absolutamente nada, pero aprendía rápido. Tenía una determinación que iba más allá de todo; a mí me invitaban a salir y decía ‘no, no puedo’, me quedaba viernes, sábado, hasta las dos de la mañana desarmando, cosiendo, desarmando. Empezó de manera espontánea, creo yo, porque estudiaba Ingeniería. Imagínate, completamente diferente a lo que hago ahora.

¿Qué crees que caracteriza a Violett? 

Que no es una marca que lo que le importe sea vender, vender y vender. No somos una fábrica. Somos una marca que le encanta el diseño personalizado, que cada prenda vaya acorde con la personalidad del cliente, sobre todo, cuando hacemos trabajos para una graduación, fiestas, de novias. Es como si nos hiciéramos amigos de la persona, por eso, escogemos la tela pensando en ella y hacemos el diseño con la persona, es decir, no es solo el hecho de ganar dinero, es hacerle feliz en su día.

¿Qué parte de ti se ve reflejada en la marca?

La determinación de que todo quede muy bien, los buenos acabados me representan porque no me gustan las cosas mal hechas. Yo me esfuerzo al máximo hasta que quede perfecto, creo que la parte perfeccionista me caracteriza.

Haz logrado conseguir 1600 seguidores en Instagram (red principal por la cual vende sus prendas), ¿a qué se debe este éxito?

Bueno, este trabajo lleva mucho tiempo. Te dije que inició en 2010, pero en ese entonces no sabía hacer nada, fue realmente en el 2014 cuando empecé a darle durísimo, con todo, y se debe a que como el trabajo está bien hecho, se va corriendo la voz. Además, he invertido muchísimo en publicidad y la constancia para que se dé a conocer la marca.

¿Quiénes están detrás de Violett?

Tengo un equipo más o menos grande; bueno, no (risas), realmente es pequeño. Pero hay de todo, desde un comunicador social, un fotógrafo, un diseñador web. La persona que se encarga de controlar la calidad de la producción es mi mamá, de hecho, ella es la que dice “sí, perfecto, se puede vender”, ella es la que me ayuda con todo eso. Yo soy la única que diseña y hace el patrón.

¿Te motiva la competencia?

Tengo una opinión variada. La competencia, realmente, no me preocupa; no siento que deba estar comparándome a cada rato con ellos porque cada quien tiene un estilo diferente, pero al mismo tiempo me motiva, pues, veo que están haciendo tantas cosas que quiero estar en esa onda. Si no hubiera movimiento aquí con respecto a la moda todo sería muy aburrido, la gente no lo valoraría. Mientras más marcas haya, se va formando una especie de círculo. Entonces, resumiría que la competencia me motiva, pero no me preocupa.

¿Ves potencial en los nuevos diseñadores del Táchira?

¡Ufff!, sí, muchísimo. Eso crece continuamente, cada día nace una nueva marca. Con el problema de la escasez y de lo caro que están las prendas, a cada rato crece ese movimiento.

¿Qué consejo les darías a las personas que se inician en el mundo de la moda?

Lo primero es que aprendan a hacer bien lo que quieren hacer, porque no es nada bonito que tú hagas un trabajo, te lo compren y luego te digan: “¿Qué es esto? Quedó horrible”. Uno debe llevar el nombre de Venezuela en alto, empezar a crear una fama de que la moda aquí está bien hecha, que la confección es de alta costura. Si te importa, aprende a hacer las cosas bien. No se desanimen por nada, este trabajo es muy duro, deben tener mucha dedicación y constancia y no dejarse apagar. Siempre al final, a pesar de cualquier escasez que haya, se va a poder hacer algo.

A través de la página web también ofrecen asesoría de imagen, ¿cómo funciona esa parte de Violett?

Eso ha sido medio lento porque todavía no soy tan reconocida acá, pero he asesorado a empresas para el diseño de sus uniformes, que es algo que tiene que ver con el deber ser de las empresas; ese aspecto me encanta. También he realizado asesoría de imagen de muchachas que quieren comprar ropa, eso me divierte mucho; he trabajado en ese aspecto, pero ahí voy poco a poco.

Puedes seguir la marca a través de @violettvzla

Así se identifica la marca
Imagen cortesía de Andrea Portillo
Bohemio, pero muy chic
Fotografía cortesía de @mariatmonasterios

Falda de blonda
Fotografía cortesía de @mariatmonasterios

Masato Cultural

Espacio de promoción cultural dirigido por estudiantes de la carrera de Comunicación Social, cuyo fin es informar periodísticamente sobre los eventos culturales realizados en el estado Táchira, Venezuela

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