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domingo, 6 de noviembre de 2016

Por: Paola Chacón
Fotografía: Daniel Moreno

NELSON GARRIDO | PREMIO NACIONAL DE ARTES PLÁSTICAS (1991)

En el mundo de la fotografía venezolana, la polémica tiene nombre propio, y no es otro que el de Nelson Garrido (Caracas 1952, Venezuela), un artista que a lo largo de su trayectoria se ha dedicado a plasmar y congelar en imágenes, puestas en escena que rompen con todos los convencionalismos estéticos y sociales que en Venezuela son consideradas tabú. Temáticas como el sexo, la religión y la muerte han sido sus preferidas hasta el momento, a pesar de que su obra se ha ido transformando conforme al momento histórico en que se ha ido desarrollando.

Nelson Garrido en el marco del Seminario Bordes 2016: Muerte y espiritualidad | Museo del Táchira.
Fotografía: Daniel Moreno

Este particular fotógrafo es conocido como un artista de géneros mixtos, pues en sus obras hace uso de una cantidad de elementos propios del teatro y la actuación donde incluso ha llegado a tener hasta 60 personas participando en el encuadre. La escenografía y el concepto que emplea en cada una de sus tomas es fruto de años de preparación, pues además de una intensa actividad como fotógrafo de distintas disciplinas artísticas, en el año 1966 en Paris, se inició en el taller del artista plástico venezolano Carlos Cruz Diez, quien le enseñó la metodología para hallar su propio lenguaje, y más adelante en Venezuela para los años 70 y 80 fue escenógrafo de varias producciones teatrales de la época.

Es a partir de 1982 cuando comienza a realizar un trabajo doble, por un lado, uno antropológico documental que se desarrolla conjuntamente con sus labores en la Fundación Bigott; por otro, el desarrollo de su lenguaje plástico, que es el que lo ha diferenciado del resto. A pesar de ser catalogado como fotógrafo, Garrido se considera más un “hacedor de imágenes” y denomina como una aberración que se empiece a hablar de teatro, cine, pintura y escultura como si se tratara de cosas separadas. “Justamente creo que esa variedad te ofrece muchas posibilidades de expresión. Usar lo que uno necesite para decir lo que uno quiere”.

Premio Nacional de Artes Plásticas

Garrido trabaja en función de su propio lenguaje y no en busca de algún reconocimiento. Durante 40 años ha estado tomando fotografías de denuncia y a pesar de su controversial mensaje es reconocido en Venezuela y el mundo por haber recibido el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 1991. Situación que en aquél entonces él mismo se encargó de burlar de inmediato, pues está convencido de que las premiaciones y clasificaciones son sistemas de poder, maneras de enjaular los conceptos. “Políticamente hablando estoy en contra del poder. Yo soy anarquista y someto mi lenguaje únicamente a mi manera de pensar”.

La sobriedad que refleja Garrido va desde su siempre vestimenta negra hasta su pausada manera de expresarse, aunque es en su discurso donde deja entrever su postura y carácter ante la vida. “Cuando dicen por ahí que yo soy Premio Nacional de Artes Plásticas lo veo como una manera de apaciguarme o domesticarme, y yo no me dejo domesticar”. Sin embargo, Garrido aceptó el premio aun sin creer en este tipo de reconocimientos asegurando lo siguiente: “yo me cago en el Premio Nacional de Artes Plásticas. El que menos pensaba en tener este premio era yo, el más malandro; esas con las contradicciones y la ironía del poder”.

La autocrucificción de Nelson Garrido (1996)
Es por este motivo que utiliza el premio como parte de una de una de sus obras titulada “La autocrucificción de Nelson Garrido” (1996), donde aparece el documento quemado y salpicado de sangre junto a él, ya que verdaderamente es el poder del que está en contra, quien lo está premiando. A lo largo de su trayectoria artística Garrido insiste en el asunto del contra poder. 

Exposición fotográfica: De lo impuro a lo sagrado | Fotografía: Daniel Moreno
Por otra parte, también se destacan diferentes fases de su trabajo personal como fotógrafo, que inicia con su serie “Perros muertos”, luego pasa a “Todos los Santos son muertos”, “Naturalezas muertas y podridas”, “El pensamiento único” y hoy, “La Virgen de Caracas”. Actualmente tiene como tema central la violencia, tema que surgió a partir de una fotografía que causó gran polémica en el país, titulada “Caracas sangrante” (1991).

Organización Nelson Garrido (ONG)

A partir del año 2002 este artista de la fotografía decide crear un espacio de transmisión de pensamiento. Un espacio cultural auto gestionado donde se conjugan diferentes actividades relacionadas con el arte, la Organización Nelson Garrido o como más le gusta llamarla, la ONG. Su eje fundamental es la fotografía y por esta razón desde su fundación están formando fotógrafos a través de sus talleres. En lo personal, Garrido considera ser una plataforma para las nuevas generaciones y espera mantenerse al servicio de ellas.

 “Generacionalmente llega un momento donde tú te das cuenta de que tienes unas herramientas que le hacen falta a los que se están formando en un momento dado”, asegura Nelson, e insiste en que la enseñanza debe basarse en el error. Es por eso que no cree en los salones ni en los encuentros, ya que piensa que nadie está para juzgar al otro. “Yo prefiero un error de un alumno mío a que haga lo que yo creo que debe ser. Prefiero un error asumido a la evaluación de algo que está bien o mal”.

A pesar de su larga trayectoria, Garrido piensa que el tiempo ahora es de los jóvenes, pues lo ve como parte de un proceso biológico natural. Es por esto que desde hace 5 años la ONG la dirige su hija de 28 años, Gala Garrido, quien es la coordinadora general e imparte además la cátedra de fotografía digital dentro de la Organización. Nelson cree fielmente que “ella a su edad tiene mucho más brillo, mucho más concepto de lo contemporáneo, es por eso que se tiene que saber en qué momento retirarse y ponerse al servicio de los demás”.

En búsqueda de la alquimia

Este tranquilo personaje también piensa que “enseñar a su vez es aprender mucho”  y en la metodología que trabaja en sus talleres asegura que él solo pone los elementos pero la alquimia la hacen los alumnos y depende de ellos mismos el resultado que consigan. “Yo tuve maestros como Cruz Diez, Cesar Rengifo, que fueron mis maestros, y yo estoy enseñando como ellos me ensañaron a mí”, recuerda Garrido, al punto de decir que una exposición de alguno de sus alumnos es más importante que una propia.

A propósito de su labor como facilitador, Garrido piensa que su mejor termómetro son sus alumnos y en esta oportunidad visitó a la ciudad de San Cristóbal para formar parte del Sexto Seminario Bordes: Muerte y espiritualidad, e impartir un taller titulado: “La fotografía como metáfora” donde pudo experimentar y aprender de muchas otras experiencias de la mano de fotógrafos, cineastas e interesados en aprender nuevos lenguajes gráficos del estado Táchira.

En el caso de Lisseth Rivero, participante del taller y fotógrafa en formación, cuenta que la experiencia le sirvió para replantearse muchas cosas desde un punto de vista muy personal. Por una parte el taller exigía en palabras de Garrido: “asumir el propio cuerpo como parte de su lenguaje creativo de manera introspectiva”, es por esto que Rivero reveló que al momento de comenzar a hacer los ejercicios podía ser chocante debido a que primero estaba el hecho de aceptar el cuerpo y su desnudez, sin embargo, una vez que superado esto viene el verdadero meollo, “que es aceptarse uno mismo con todo y emociones”, confiesa.

Exposición fotográfica: De lo impuro a lo sagrado | Fotografía: Angel Zambrano
Por otro lado, en el marco del Seminario Bordes, realizado en las instalaciones del Museo del Táchira se encuentra una exposición suya titulada: “De lo impuro a lo Sagrado”, expuesta exactamente en la galería Manuel Osorio Velasco, donde el público en general tiene acceso a ver sus obras. Indira Cacique, después de visitar la galería recalcó lo interesante del trabajo de Garrido, puesto que afirma “es un fotógrafo que se dedica a plasmar la realidad aumentada”.
Entre otro de los aspectos que resaltó se encuentra la reinterpretación de obras clásicas venezolanizadas, “expuestas hacia lo incómodo, aquello que no es lo obviamente bello o lo que se espera ver en un museo de Bellas Artes y que por el contrario termina siendo algo más bien transgresor, irreverente y polémico”. Por otro lado, si bien se sabe que la temática de sus obras es sumamente controversial, la fotografía que más logró incomodarla fue la de “La gruta de la virgen”, cuenta entre risas: “Quizá porque no estoy acostumbrada a ver una vagina de 1.20 x 80 cm”, pues aunque pareciese que fuese algo natural y no debiera incomodar, realmente consiguió incomodarle bastante.

Discreción y bajo perfil

Nelson Garrido no hace más que tratar de borrar su historia personal con discreción y bajo perfil, pues este artista no cree en asuntos de ego. Garrido dice que "el problema de la gente es que está muy mojoneada y lo fundamental aquí es no creerse el mojón”. Además de que en medio de sus clases profesa con orgullo ser un gran inmaduro y descentrado. “Mi problema no es complacer a la gente ni caerle bien a la gente. Yo con 64 años considero que me radicalizo cada vez más”, y lo recalca asegurando que sí se puede llegar a esa edad creyendo en los principios que cada quien se ha infundado por radicales que sean.

Según otro de sus alumnos del taller, cineasta, llamado Daniel Peñaloza, Nelson Garrido ha aportado mucho a la fotografía venezolana pues ha hecho “romper con los tabúes, las barreras, los límites, las normas, las convenciones que tiene el arte”.  También confirma que este maestro no permite que sus alumnos se dejen influenciar por las demás personas y que “les da una enseñanza a los artistas del país en general para que hagan verdaderamente lo que quieren y como quieren”.

En otras palabras, además de enseñar a utilizar una cámara fotográfica, Garrido inserta en todo aquel que esté dispuesto a aprender algo nuevo, una nueva manera de ver su mundo. Un artista que hace ciertamente lo que le provoca y no hace caso al que le diga lo contrario.

Su obra seguirá en proceso puesto que nunca se ha terminado, está inconclusa. Es por esto que Nelson Garrido aseguró que “detesta su obra”. Sin embargo, aclaró: “el día que yo me deje de sorprender a mí mismo, ya paro. Ese es el día que ya nada tiene sentido”.

domingo, 17 de julio de 2016

Por: Dartly Dayana Santander Soto

Participantes a la videoconferencia dictada por Marcel del Castillo
Foto: Cortesía de Funcrearte
“El fotógrafo debe desafiar las leyes de lo probable, de lo posible y de lo interesante”, esta frase, original del semiólogo francés Roland Barthes, fue citada por Marcel del Castillo, para reflexionar acerca del oficio, en una videoconferencia a su cargo que tuvo por nombre El ejercicio autoral en la fotografía.

La ponencia se llevó a cabo el pasado viernes, 15 de julio, desde las 2 hasta las 5 de la tarde en las instalaciones del edificio Valle Santiago en San Cristóbal. Asistieron 30 personas entre ellos fotógrafos, diseñadores y estudiantes de Comunicación Social.

Del Castillo es fotógrafo independiente, reconocido internacionalmente. Actualmente, es editor en jefe de la Galería de Arte Fotográfico (Espacio GAF), director del Festival de Fotografía de Venezuela y docente de Fotografía Contemporánea en Lassage College International en Monterrey.

El experto realizó una exposición, en la cual exhibía, por medio de fotos, el progreso de esta actividad artística desde inicios del siglo XX hasta nuestros días. A medida que cada imagen era presentada explicaba diferentes movimientos, entre ellos: la Fotografía Directa, la Nueva Objetividad, la Fotografía Subjetiva y la Fotografía Contemporánea y nombraba varios exponentes de este arte, como lo fueron: Walker Evans, Berenice Abbott, Joseph Bellocq, Otto Steinert, Ignacio López, Luis González Palma, entre otros.

Una de los aprendizajes en los que más hizo énfasis Del Castillo fue en la foto como un medio para expresar ideas, sentimientos e historias. El tema es una prioridad más allá de la técnica.

La organización del evento estuvo a cargo de Funcrearte, Fundación Párpado Elocuente y Espacio GAF. Constanza Tallaferro, presidenta de Funcrearte, mencionó estar satisfecha con el desarrollo de la actividad. Además, aprovechó para invitar a un taller de fotografías de postres que se realizará en el mismo lugar el sábado 13 de agosto.

Sigue a los organizadores a través de sus redes:

@funcreartevzla
@parpadoelocuente 
@valle_cafe

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Por Marisol García

En nuestro programa radial de Masato Cultural en la FM 103.5 Fe y Alegría tuvimos como invitada a la profesora Daisy Benítez, egresada de la Universidad de Los Andes como licenciada en Educación, mención Castellano y Literatura, cursante de la Maestría en Literatura Latinoamericana y del Caribe de la misma institución e investigadora de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad.

La invitamos por ser una de las promotoras del Trueque del Libro, iniciativa cultural que este año cumplió en noviembre su primer aniversario.

¿Cómo te acercaste a la lectura?

Mi acercamiento se dio en la niñez, en la pubertad; cabe mencionar que mi familia no tenía acceso a los libros, sin embargo, mi curiosidad me llamaba hacia el mundo de la lectura, y a los 11 años comencé a leer libros, de manera clandestina porque tomaba los libros “prestados” de una tía, me los llevaba a la casa, los leí y los devolvía sin que se diera cuenta. En el liceo, una profesora de castellano observó que tenía interés por la lectura y me prestó sus libros. En la época universitaria tuve un acceso mayor y pude involucrarme más.

Como docente de castellano de la educación secundaria, ¿qué voces venezolanas recomiendas leer en ese nivel educativo?

Es importante realizar lecturas con los jóvenes tanto de textos clásicos como de los actuales. Me gusta utilizar a los escritores tachirenses; los de los ochenta en adelante dan algunas luces, palabras que los atrapan. Algunos estudiantes piensan que la poesía es algo cursi, pero cuando el docente les muestra un texto que es más realista, que se acerca a su realidad, o algunos textos irónicos, eso les llama la atención. En mi caso, relacionó algunas obras con videos, canciones, pinturas, películas, que les despierten el gusanito de la duda y los lleven a buscar los libros.

¿Cuáles son tus autores u obras preferidas?

Me gustan los autores latinoamericanos, sobre todo los del boom, específicamente Gabriel García Márquez y Julio Cortázar,  esos son los dos que más me han atrapado. En cuanto a los venezolanos, me gusta la escritura de Hanni Ossott, algunas de Laura Antillano, de Lydda Franco Farías. Les he traído para compartir uno de mis poemas favoritos de esta autora, llamado “Una”.


¿Cómo surge la idea del Trueque del libro?

Esta iniciativa nació como una idea principalmente de Jhoel Arellano, coordinador de la Plataforma del Libro y la Lectura del Gabinete de Cultura del estado Táchira. Nace desde esa instancia gubernamental: se hicieron unos primeros encuentros en la Casa Steinvorth. Luego nos organizamos como grupo para darle continuidad, en ese momento se integraron Púrpura Poesía,   grupo que realiza un trabajo de promoción de lectura y escritura de textos literarios, conjuntamente con la revista El Recital, publicación cultural dirigida por el licenciado Porfirio Parada. Entre esas tres agrupaciones generamos la idea de desarrollar la idea del Trueque del Libro San Cristóbal, con la finalidad de promover la lectura en el municipio San Cristóbal y otros aledaños.

Las caras detrás del Trueque de Libros SC, Daisy Benítez en el medio con el afiche promocional.
Foto: Cortesía del Trueque del Libro SC
Algunas personas podrían pensar que se trata solo de un intercambio de libros, ¿o hay actividades que involucran la promoción de la lectura?

En un principio puede ser visto como un intercambio, pero nosotros queremos generar, a partir de ese trueque de libros, un espacio para compartir las letras, no solamente ir allí, dejar tu libro y agarrar el otro; es hablar de los libros. Nos encontramos personas dedicadas a la promoción de la lectura o con un oficio vinculado con la docencia, es un espacio para conversar, para compartir. Asisten profesores, escritores, artistas plásticos, artesanos,… es un encuentro en torno al libro, eso anima a las personas a continuar participando.

El escritor Antonio Mora, a la derecha, conversando con la escritora tachirense Marisol Pérez Melgarejo.
Foto: Cortesía del Trueque del Libro SC
Hemos tenido la oportunidad de asistir a otras actividades a las que nos han pedido llevar el Trueque del Libro, como al Conéctate y Convive (UCAT del 23 al 25 de octubre), al Mercado de los Corotos, al Ateneo del Táchira (Drácula en el Ateneo del Táchira el 30 y 31 de octubre); esto es importante porque estamos posicionándonos como un espacio para la difusión y promoción del libro.

El Trueque en el Mercado de los Corotos. Foto: Cortesía del Trueque del Libro SC
Cuál es el impacto que ha tenido esta iniciativa en la ciudad y qué planes tienen sus miembros para el 2016?

Es visible porque nos hemos posicionado como una experiencia significativa dentro de la movida cultural de la ciudad. En noviembre se cumplió un año de gestión, aunado a ello se realizan distintas actividades que  los grupos organizadores están llevando a cabo en cada uno de los espacios. Hemos logrado que se visibilice el Trueque del Libro como una experiencia novedosa en el municipio. Sabemos de otras experiencias similares que se están dando recientemente a nivel nacional, esto nos coloca como los representantes de esta iniciativa a nivel regional.

Además hemos visto que se nos está tomando en cuenta para participar en instituciones como la Universidad Católica del Táchira, se nos han acercado estudiantes de esa casa de estudios que están interesados en participar, también hay personas de otros municipios, del Rotary Club de Táriba, por lo que en 2016 llevaremos esta experiencia a otros lugares.

Cabe mencionar que hay una experiencia similar en Michelena, coordinada por Alejandro Vivas, quien tomó la idea del trueque y la está realizando en la Peña Literaria Medardo Vivas.

¿Cómo fueron creando las normas para regular el Trueque?

La misma dinámica nos ha dado pie para establecer las normas; al principio solamente planteamos el intercambio, pero observamos que sí era necesario establecer unas normas básicas para el trueque porque se confunde el espacio del Trueque como un lugar donde dejar los libros que ya no uso, y no como un espacio para compartir mi experiencia lectora sobre las obras que deseo intercambiar, para conocer otros autores, otras obras.

Asistentes al Trueque del Libro decembrino. Foto: Cortesía del Trueque del Libro SC
Nos sucedió que algunas personas nos dejaron cajas de libros, pero nosotros no buscamos la simple recepción o recopilación de obras, sino lectores que se acerquen al Trueque para localizar títulos que dentro de su presupuesto o biblioteca no tienen. También pensamos que ese intercambio tenía que tener una intencionalidad, si nosotros vamos a promocionar la lectura literaria, establecimos que tenían que solamente ser libros de corte literario porque nos llegaban muchas personas con textos escolares desactualizados, que no nadie se los llevaba. Quizás, alguien los podría querer como coleccionista, pero no tienen una utilidad práctica.

Seguramente nuestros seguidores están interesados en seguir las actividades que ustedes realizan, ¿cuáles son sus redes sociales?

Nosotros damos esta información en cada evento en el que participamos. El trueque se realiza el segundo sábado de cada mes en el Bulevar de Cantv, frente a la iglesia El Ángel de Barrio Obrero. El correspondiente a este mes se llevará a cabo el 12 de diciembre, será de 2 a 6 de la tarde.

Quienes quieran estar enterados por nuestras redes sociales pueden contactarnos a través de 


sábado, 12 de diciembre de 2015

Por: Lisseth Rivero

Su trayectoria inició en Nueva Zelanda (ciudad natal de la artista), donde estudia fotografía profesional. Al graduarse decide trabajar alrededor de un año de asistente, se va a vivir a Australia (porque para ella este país y Nueva Zelanda son una especie de fronteras abiertas), ve el cambio de residencia como “una oportunidad debido a que Nueva Zelanda es tranquilo y no hay opciones amplias para la fotografía; quizás en un periódico u otra rama comercial, como bodas”. Comienza la carrera formal en Australia con fotografía de estudio; se va a New York a seguir estudiando; muda sus intereses a Ciudad de México, ahí hace fotografía documental y autoral. También es profesora en diversas escuelas donde enseña a capturar imágenes y lleva un taller de estenopeica para niños con escasos recursos económicos.

¿Por qué escogiste México para vivir y empezar a realizar documental y editorial? 

Bueno, había estudiado un poco de español, por eso, quería viajar a un país para practicar el idioma y ver “qué onda”. Luego descubrí que México tiene un programa de intercambio de trabajo que se llama Working Holiday y pensé: “bueno, me voy un año a mejorar mi español y trabajar”, así lo hice. Llegué con ese programa y mi plan de quedarme solamente un año se ha convertido en tres años y, por ahora —dice entre risas—, no tengo planes de irme, aunque tampoco creo que vaya a estar ahí toda la vida. 

Todo se resume en viajar y tomar fotografías, no había nada concreto realmente, pero estando en México descubrí que el mundo del arte está surgiendo. Lo veo como un lugar donde tienes la oportunidad de crecer, México tiene mucha gente creativa, muchas exposiciones y muchos eventos que ofrecer, así te nutres de arte mientras lo haces. 

¿Cómo fue el proceso de ganarse la residencia aquí en Venezuela? 

Trato, en los momentos que no tengo trabajo (o al menos en un descanso), de enviar mis proyectos a concursos o convocatorias; y en esta oportunidad fui seleccionada para la beca residencia del Méridafoto 2015. Creo que es importante dar a conocer tu trabajo mediante estas becas, concursos y oportunidades que se presentan, Internet está constantemente dándote la posibilidad de esto. 

Llegar al país y luego a trabajar en su proyecto, ¿qué tal estuvo? 

Esta ha sido una experiencia bella, la gente en Venezuela es súper amable, a veces, me cuesta encerrarme solo en un tema, por lo que tres semanas me pareció un tiempo corto, pero finalmente obtuve algo que no había planificado. Mérida es un lugar tranquilo, al lado de las montañas, inspira, es otro lado de la vista que estoy acostumbrada a ver en Ciudad de México. Respecto al festival ha sido genial, pienso que las obras tienen calidad, las presentaciones de los otros fotógrafos son buenísimas, y aparte el hecho de estar en un ambiente en el que todo el mundo está interesado en la fotografía y en cosas iguales o similares a las tuyas genera conversaciones afables y lazos con personas interesantes. Una parte de lo que me gusta es que también involucra otros medios como la pintura y la arquitectura.

¿Qué opina sobre el trabajo seleccionado en la GAF para la exposición de este año? 

Vi un nivel alto en cuanto a contenido y montaje, el salón tenía aptitud y el hecho de que no tuviera un tema específico representó para mí cualquier tipo de expresión en los jóvenes, por no ser una especialidad como fotografía de retrato o documental.



domingo, 6 de diciembre de 2015

Por Marisol García

Es chef, graduado en el Instituto de Estudios Gastronómicos de Venezuela, donde actualmente se desempeña como profesor de Emplatado; fotógrafo y diseñador de joyas. Otra de sus habilidades es el diseño de platos. Compartió su experiencia profesional, con los 12 participantes del Taller de Fotografía Culinaria, dictado el 03 de noviembre de 2015, en Amaretto Café, un local de reciente inauguración en Barrio Obrero, entre calles 12 y 13, diagonal al cine Pirineos. Este taller fue organizado por la Fundación Parpadoelocuente y Funcrearte, con una duración de 4 horas (2:00 a 6:00 p. m.).

El curso versó sobre cómo hacer excelentes fotografías de comida, contenido de utilidad para quienes desean promocionar alimentos en cafeterías, restaurantes, dulcerías, heladerías y panaderías o sus ventas a domicilio (delivery). Comenzó explicando los ángulos desde los cuales hacer una fotografía de un plato, comentó que el usual es desde el punto de vista del comensal, este es el que suele aparecer en las fotos sin fines comerciales; para seleccionar la mejor, aconseja que deben hacerse varias tomas, desde distintos ángulos.

En relación con el uso del soporte (puede ser una mesa, una barra), Kiseno recomienda que el fondo no tenga mucha decoración, y aclara que lo ideal sería usar una mesa de fotografía porque permite el manejo de la iluminación y el plato da la impresión de estar suspendido. Sobre el uso de los platos recomienda el blanco puesto que permite destacar los colores de los ingredientes, así como evitar el uso de colores fuertes, pues absorben el color. La iluminación natural puede aprovecharse antes de las 10 a. m. o después de las 4 p. m., pues una luz muy fuerte afecta la calidad de la foto.

En el momento de tomar las imágenes se debe trabajar de manera planificada, ya que los alimentos pierden rápido la frescura y con ella el brillo y la nitidez de los colores. Para garantizar la frescura sugiere usar un atomizador con agua, gelatina sin sabor para mantener el brillo y no debe estar completamente cocida. Para dar sensación de frescura en los vasos o copas, se puede usar vaselina, pues la capa formada hará que se mantengan las gotas por más tiempo. Las tomas de bebidas pueden ser en el momento de servirlas, así podemos variar la imagen común del vaso servido.

Christian Kiseno, detrás de la fotógrafa, orientando a los participantes ǀ Foto: Marisol García

Las tomas dependen del tipo de emplatado (clásico, disperso o estructurado); por ejemplo: las hamburguesas y las ensaladas suelen presentarse con el tipo estructurado, caracterizado por la altura; en ese caso la toma debe permitir observar las distintas capas e ingredientes utilizados, por tanto, debe ser cercana. Kiseno animó a los participantes a no tener temor de mostrar elementos externos al plato, como áreas del restaurante o el personal. Este contenido tuvo una sesión práctica con postres y entradas proporcionados por el personal de Amaretto.


Los participantes en la sesión práctica ǀ Foto: Marisol García


Culminó animando a los presentes a analizar la obra de los fotógrafos gastronómicos más destacados, como el paisajista Carl Warner, Bill Brady, Hellen duJardin, Lou Manna, Matt Armendariz, Maicold Ray, Penny de los Santos, Rick Souder, Francesc Guillematt, Beth Galton, Francesco Tonelli y Red Hong Yi.


Conviene mencionar que este es el primero de una serie de talleres que dictarán los organizadores en el primer trimestre de 2016. Si te interesa la fotografía, sigue en las redes a estas organizaciones con fines educativos.

Instagram @fundacionparpado, 
Twitter @fcparpado
Funcrearte: @funcreartevlza


Dato interesante
“Hay más de 40 millones de imágenes bajo el marcador food (“comida”) y alrededor de 14 millones con la más sugestiva etiqueta foodporn, lo que da una idea de cómo el exhibicionismo gastronómico vive una etapa de gloria. Es un acto casi reflejo que ya no sorprende a ningún restaurador: sacar el móvil para fotografiar el plato que nos acaban de servir. Un reflejo igual de válido si nuestro pastel casero de cumpleaños o la paella del domingo nos han quedado de vicio. Así, en Instagram y otras aplicaciones fotográficas, los usuarios se han apropiado del viejo dicho “dime qué comes y te diré quién eres” para alardear de sus fotogénicos desayunos, tentempiés o meriendas. Y es que la comida entra por los ojos, y las imágenes “ayudan a conectar a la gente de todas las condiciones, lenguas y culturas”, como dice Kevin Systrom, CEO y fundador de Instagram”.

domingo, 25 de octubre de 2015

lunes, 5 de octubre de 2015

Por Lotty Guerra

Nacido en Arenales, Trujillo, se desempeña como docente en la Escuela de Comunicación Social de LUZ y en la Escuela de Fotografía Julio Vengoechea. Con 20  años en la docencia Vásquez utiliza la táctica del estímulo creativo para que los estudiantes puedan desarrollarse y proyectarlo en sus fotografías. Es un fotógrafo sensible que transmite sus emociones a través de una cámara.  Su incesante búsqueda de lo real lo ha hecho ganar el primer premio en la Segunda Bienal Nacional de Artes Visuales de Mérida e Internacional del Pacto Andino y el segundo premio en el IX Salón Seguros Catatumbo. 

Con su barba plateada y sus pequeños ojos habló sin tapujos de fotografía: “Al miedo no se le puede dar tanta libertad”, expresó con seguridad, mientras explicó que la vida trata de momentos reales y sin capas. Entretanto dictaba el Taller de Narrativa Fotográfica en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira,  Vásquez hizo un paréntesis para platicarnos sobre sus experiencias en el mundo de la imagen. 

Alejandro Vásquez en la plaza La Ermita| Fotografía Lotty Guerra

¿Cómo se inició en la fotografía?

Todo surgió antes de los 80, yo estudiaba Periodismo, estaba a mitad de la carrera y me incliné por estudiar periodismo impreso, ya que cuando ingresé a la universidad empecé a leer sobre lo que se conoce como el nuevo periodismo, es decir, Truman Capote, Tom Wolfe, Norman Mailer, entre otros. Estaba encantado con los nuevos periodistas, era una categoría distinta en el periodismo y de ahí surgió lo que llamaron la novela de no ficción, A Sangre fría, por ejemplo. Yo quería ser como Truman Capote. Después fui a hacer una pasantía en la oficina de prensa de LUZ que era un sitio horrible -entre risas-, donde se hacían notas muy malas. Una novia me dejó, me deprimí terriblemente, hubo una huelga de seis meses, me sentía perdido y quería abandonar la universidad, alguien me sugirió que fuera a estudiar fotografía en la escuela de fotografía, lo hice y descubrí que me encantaba y que podía expresarme a través de ella, sin necesidad de hablar. 

¿Qué busca expresar a través de la fotografía?

Me interesa relatar lo que ocurre en escenarios naturales, la calle por ejemplo, donde viven unos personajes a los cueles les suceden cosas, que se tropiezan, caen, conversan. También busco empozar mi estado de ánimo, hay fotos melancólicas y otras alegres. Compartir con el otro mis temores y mis pasiones, vaciar mis demonios en las fotos. 

¿Cuáles han sido sus trabajos más memorables en la fotografía?

El trabajo del velorio guajiro El viaje de Néstor (2006), fue importante porque es el segundo entierro guajiro, el velorio de un amigo muy querido, y Cañaverales (2004), los cuales han sido trabajos largos. Después de estar varios meses trabajando, de convivir con los campesinos, acoto que yo soy un campesino, soy de Trujillo; después de estar cerca de ellos, de ver que habitaban en una sencillez extraordinaria y que viajaban en un tren de alegría a pesar de su pobreza, me reconfortó mucho el alma y me dio fuerzas. 

¿Qué consejo les podría dar a los jóvenes que están entrando en el campo de la imagen?

Que asuman la persistencia; la inteligencia no es tan importante como la persistencia, si mezclas las dos es el cielo, es el orgasmo. Para mi es más urgente la persistencia, fotografiar y repetir, leer, investigar, conversar, comparar, viajar, oír y convencerte de que quieres ser fotógrafo o de que ya lo eres. Legitimarte como individuo sin pensar en cuanto dinero te va a dar lo que haces, yo solamente quiero ser fotógrafo y solamente me puedo convertir en fotógrafo cuando soy como una gota de agua que cae sobre una piedra día y noche, de tanto hacerlo le abriré un hueco a la piedra. Eso es la persistencia.  

Alejandro Vásquez dictando Taller de Narrativa Fotográfica I| Fotografía Lotty Guerra

¿Cómo visualiza el reportaje fotográfico en Venezuela?

Lo publican alguna revistas de Locatel que es de salud, la dan gratis en los consultorios y ahí publican reportajes de un gran fotógrafo venezolano que se llama Roberto Mata, al contrario de los periódicos que publican pocos reportajes porque no entendieron nunca que el reportaje es una manera de competir con la televisión, ya que visualidad, aparte, es una manera de investigar y llevar la investigación a un producto que es el periódico. No es que las revistas publiquen abundantemente reportajes, pero una que otra aún lo hace. 

¿Cuál es la trascendencia en la fotografía de realizar un ensayo fotográfico?

No sería capaz de decir si es o no transcendente hacer un ensayo, porque depende de muchas cosas, el abordaje, el tema, lo impactante. Lo importante de hacer un ensayo es que en un tiempo largo te dedicaste a conocer, indagar y reflexionar sobre un tema, para convencer a un público de que tienes determinados criterios sobre un tema, lo cual lo hace un trabajo planificado, sistemático y largo.  

¿Qué le hace falta a la fotografía venezolana?

Creo que le hace falta unidad y confrontación, hay pocos eventos, el Méridafoto  es uno de los únicos que queda, entonces, cuando no hay confrontación no sabemos qué hace quien, eso impide mucho el desarrollo de la fotografía. Como no hay eventos tampoco se promueve la compra de fotografías, ni la investigación como estímulos, ni el contraste de lo que yo estoy haciendo a lo que están haciendo otros. Es una de las épocas más difíciles en la fotografía venezolana porque, además, desde el poder y en el país en general, hay un gran desprecio inconsciente de la fotografía, no contratan a alguien especializado para labores profesionales. No contratan a alguien especializado y están rechazando a alguien que ha estudiado y se ha desarrollado una capacidad de leer el universo, que muestre un discurso seductor y tenga un nombre, donde conste que pueda hacerlo. Los grandes fotógrafos se tienen que conformar con hacer bodas porque se les reduce el espacio de contratación. Hay un desprecio por el conocimiento. 

¿Por qué la fotografía latinoamericana fue ojo de revisión en un concurso tan importante como el PhotoEspaña? 

Porque forma parte de oxigenarse. Europa como un continente, hasta cierto punto medio decadente, al ver las miradas de esta otra parte del mundo, que son miradas que tal vez no coinciden con las de ellos, se les presentan como novedosas. 

Alejandro Vásquez y su otro ojo| Fotografía Lotty Guerra

¿Qué es lo más importante y esencial en el cuento fotográfico? 

Lo esencial es la capacidad para construir suspenso, y el vacío que es donde está buena parte de la significancia del cuento, en lo que no dice ni se muestra, en la introducción de la duda de lo que ocurre o puede ocurrir. 


           


lunes, 7 de septiembre de 2015

Por Lotty Guerra
(lottyg28@gmail.com / https://www.facebook.com/lotty.pernia)


Marcel del Castillo nació en Caracas, Venezuela, en 1974; estudió Comunicación Social y Letras. Se desempeña como fotógrafo independiente de trayectoria, promotor cultural, director y fundador de GAF- Galería de Arte Fotográfico en Venezuela, del Festival Nacional de Fotografía, MERIDAFOTO, y editor jefe del sitio web de fotografía latinoamericana espaciogaf.com. Ha publicado el libro monográfico La soledad de los objetos y ha producido y dirigido varios documentales, entre ellos En busca del color, seleccionado en varios festivales de cine nacionales e internacionales. Fue el responsable del diseño de luz y foto fija de la obra teatral Sobre la andina tierra. Sus obras se han expuesto por varios países alrededor del mundo. Individualmente y colectivamente sus proyectos se han podido ver en Kowasa Gallery y en Il Mondo Galería de arte fotográfico en Barcelona, España; Station Foe Gallery en Munich, Alemania; Galería La Otra Banda, Galería de Arte Tovar y Museo Gonzalo Rincón Gutiérrez en Mérida, Venezuela; Ateneo de Cabudare, Barquisimeto, Venezuela; Cubo 7, Centro Cultural Hacienda la trinidad y Liberarte espacio de arte, Caracas, Venezuela; Los Ángeles y Miami USA; Praga, República Checa; Roma, Italia; Buenos Aires, Argentina; México DF, Monterrey y Saltillo, México; Santander, España; Praia de Ancora, Portugal; Bogotá, Colombia; Caracas, Maracaibo, Barcelona, Guanare, Mérida y Valencia.


MÉRIDAFOTO es organizado y producido por Asociación civil ESPACIO GAF-Galería de arte fotográfico, su director y fundador es Marcel del Castillo. Este evento se realiza con el apoyo de las instituciones culturales de la ciudad de Mérida en Venezuela.
El MÉRIDAFOTO es un festival de fotografía que se realiza anualmente en Venezuela, actualmente es el único que se lleva a cabo en todo el país, este evento dura tres días didácticos y consta de talleres, charlas y foros, y en todo el mes de octubre se puede apreciar la galería del III Salón, todo su discurso gira en torno a la fotografía, sus formas, historias, el fondo de la imagen, el tema, y toda la esencia que la misma fotografía contempla. Los artistas comparten con el público y los especialistas para nutrir este encuentro que rebasan los terrenos limítrofes uniendo a Latinoamérica en un mismo encuentro.   
En esta ocasión Masato Cultural se complace en entrevistar a Marcel Castillo, quien nos cuenta sobre la edición 2015 del MÉRIDAFOTO y III Salón nacional de proyectos fotográficos ESPACIO GAF.
¿Cómo ha sido la evolución del Méridafoto?, ¿en qué se diferencia la tercera edición en relación con las anteriores?
Hasta ahora la evolución del Festival MÉRIDAFOTO, no ha sido diferente a cualquier otro emprendimiento cultural. Pese a realizarse en un entorno tan hostil, cada edición ha crecido, en participación, en la calidad de las muestras, en el perfil de los invitados y en la profundización de los temas que tratamos en el ciclo teórico del festival.

Pero por encima de eso, valoro que cada edición suma voluntades para su producción. Cada año parece imposible su realización, en especial por el deterioro y la polarización de la cultura del país. Las instituciones públicas están encerradas en sus temas y las privadas en los suyos. MÉRIDAFOTO es plural, diverso; damos espacios a todas las experiencias y estilos dentro de la fotografía.  Desde autores consagrados hasta artistas emergentes con propuestas innovadoras o viceversa. Cada año dentro de los invitados hemos conseguido colaboradores excepcionales que nos ayudan a llevar a buen puerto el festival.

La tercera edición tiene tres elementos nuevos, que son muy enriquecedores para la experiencia de quienes visitemos el festival. La primera, es la llegada de nuestros primeros invitados internacionales, como el mexicano Alejandro Cartagena, que este mismo año ha expuesto su obra en festivales muy importantes de Europa y Estados Unidos, y viene a compartir con nosotros sus obras e ideas. Segundo, la realización de la primera residencia artística para fotógrafos internacionales y tercero el visionado de portafolios.

Todas estas actividades se suman al ciclo teórico del festival, el paseo fotográfico, el Salón Nacional de Proyectos Fotográficos Espacio GAF2015, y las exposiciones en los espacios culturales de la ciudad.

¿Es la primera vez que en el Méridafoto se realizan actividades como la residencia artística internacional y el visionado?, ¿de qué tratan y qué objetivos tienen?

ESPACIO GAF  abrió este año por primera vez una convocatoria internacional para residencias artísticas para fotógrafos, cuyo trabajo se mostrará en el Festival MÉRIDAFOTO. La finalidad es expandir la mirada, las experiencias que vivimos  y compartimos en las jornadas del festival. Un autor extranjero, que venga a Venezuela y viva por casi un mes y desarrolle un trabajo fotográfico, nos aportará nuevos conceptos, nos mostrará visiones nuevas sobre nuestro entorno inmediato, y en especial nos revelará otras formas de contar, de narrar.

La artista seleccionada este año es la Neozelandesa Erin Holland, quien realizará un trabajo fotográfico en Mérida que se proyectará en las jornadas del festival.

La actividad de visionado de portafolios sigue un poco en la línea de nuestro objetivo principal como festival. Es la orientación a los fotógrafos para que elaboren discursos y narrativas con la imagen, y esto lo ponemos de manifiesto con el Salón de Proyectos Fotográficos, el ciclo teórico y ahora el visionado de portafolios, que le da la oportunidad a los autores de  mostrar sus series, y proyectos, de forma personalizada a experimentados fotógrafos e investigadores, para que los orienten o guíen en el desarrollo de sus  trabajos.

¿Cuáles serán los tópicos de los foros, las charlas y los talleres?, ¿a qué obedece la selección de esa temática?

El Festival MÉRIDAFOTO hace hincapié en la narrativa y el discurso visual, y para ello se realiza una selección de autores, tanto consagrados como emergentes, para que a través de sus experiencias y sus proyectos nos revelen cómo crean y desarrollan temas utilizando la fotografía como herramienta.
Los invitados manejan temáticas muy diferentes entre sí. Hasta ahora no nos gusta el encasillamiento o hacer un festival de fotografía de un solo estilo determinado. 

En cada edición abrimos espacios a nuevos planteamientos e ideas. Este año, por ejemplo, se presentarán nuevas plataformas tecnológicas para la educación y difusión, se tratará el tema de los álbumes familiares, las colecciones de fotografía, los desarrollos de ideas, etc.

 Actualmente la fotografía se ha expandido por el uso de las redes sociales y la Internet, ¿qué cambios observas y cómo valoras su impacto?

La accesibilidad a los dispositivos y software para hacer y retocar fotografías evidentemente ha expandido el uso de la fotografía más allá de ser un medio de expresión, únicamente con fines informativos, artísticos o de capturar un momento especial y guardarlo para el recuerdo. Ya la fotografía no pertenece a un grupo estudiado e iluminado con la capacidad de fotografiar. Hoy, tomar una fotografía son muchas cosas. Desde capturar un anuncio de “reparación de lavadoras” en la calle y pasárselo por mensajes a tu esposa o algún amigo, hasta una puesta en escena en un estudio con una dirección de arte y una iluminación cuidadas, y en el medio cientos de utilidades de la fotografía.  Esto, en mi criterio, lleva a los fotógrafos a ser mucho más cuidadosos en cómo usar la fotografía. A pensar en la imagen, más que en la cámara; pensar en el tema más que capturar lo “bonito”. En definitiva, a estudiar y pensar la imagen una y otra vez.

Pero una cosa no quita lo otro. Yo puedo ser un fotógrafo estudiado y trabajar temas muy profundos, y utilizar mi cuenta de Instagram para momentos familiares. Entonces, al fin y al cabo, es un medio de comunicación que las redes y las nuevas tecnologías lo han puesto al mismo nivel de hablar o escribir.  Lo que no significa que todos sepan cantar o escribir una novela. Lo mismo pasa con la fotografía.

Como fotógrafo, celebro todos estos nuevos desarrollos, y busco la forma de que cada nuevo descubrimiento se convierta en elementos narrativos para las cosas que quiero contar con imágenes.

¿Qué le aconsejaría a un joven con deseos de formarse como fotógrafo?

Yo todavía soy joven, así que el que tiene que recibir consejos soy yo. 
Pero te puedo decir que me encanta estar en el MÉRIDAFOTO, callado y escucharlos a todos, sus ideas, sus proyectos, y el resto del año rumiar todos esos pensamientos.  Así que lo que les puedo decir a los jóvenes como yo (risas), es que asistan al festival, que escuchen.

Cuando uno está comenzando cree que puede llegar a inventar algo nuevo dentro de la fotografía, una imagen nunca vista y llevarla a todos los festivales, a las galerías y que nos den más de cien likes en Facebook, creo que por ahí no va el camino. El tema está adentro de uno, que esa fotografía, eso que quieres contar, tus referencias, pueden estar en el cine, la literatura, la pintura, la arquitectura, la biología, en una caminata por el centro, en un viaje a la playa, en tu baño, en la fila para comprar en el supermercado, en la jefatura de policías o en el parque jugando con tus hijos.  No está en la opinión de un curador, o la aceptación de un festival o en los likes.

Para que un proyecto sea tremendo, te tiene que estremecer a ti. Y si le estremece a alguien más, pues bárbaro, atómico y ya.

Hace unos años en Espacio GAF comencé a dar el taller “El discurso visual y sus consecuencias”, hoy día lo he retomado para darlo en una academia en México, y te puedo decir que cada festival me ha aportado elementos y conocimientos que he incorporado al taller. Como las teorías e ideas de Wilson Prada, la experimentación de Nelson Garrido, las conexiones emocionales de Edgar Moreno, las investigaciones de Antonio Briceño, la simbología objetual de Juan Toro, la diversidad temática de los participantes del Salón ESPACIO GAF, etc. De todos he aprendido. MÉRIDAFOTO es una beta de experiencias y miradas supremamente enriquecedoras.

Esto ha influenciado mi trabajo tremendamente. Cada día pienso más en el tema, en el discurso, en la imagen simbólica, la fotografía apenas es una herramienta. Es un medio, no un fin. Hoy soy mucho más tolerante con cualquier imagen, hasta con la vida misma.

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Masato Cultural

Espacio de promoción cultural dirigido por estudiantes de la carrera de Comunicación Social, cuyo fin es informar periodísticamente sobre los eventos culturales realizados en el estado Táchira, Venezuela

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