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miércoles, 26 de octubre de 2016


Título: Caminos de leyenda
Autora: Lolita Robles de Mora
Editorial: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT)
Año de publicación: 1998
Nº de depósito legal pra I.S.B.N: 980-330-022-9
N.º de páginas: 351

Reseñado por Luis Edgardo Niño

Caminos de leyenda es una publicación de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT), impresa en San Cristóbal en 1998. Es conocida por la comunidad de escritores tachirenses como el “manual de la tachirensidad”, por ser una obra que ilustra el folclore de la región andina. Contiene leyendas y mitos de tradición oral que constituyen la identidad de un pueblo. 


La escritora María de Los Dolores Robles de Mora, mejor conocida como Lolita Robles de Mora, nace en Asturias, España, el 13 de mayo 1932, pero producto de las guerras civiles se traslada con sus padres a Venezuela. En 1954 inicia como maestra de educación primaria en el Colegio Santa Rosa de Lima del municipio Jáuregui; luego ejerce como profesora de Castellano, Literatura y Latín en el Instituto del Mejoramiento Profesional del Magisterio en Caracas. Fallece el 30 de julio del 2013. 

La obra comienza con la definición de algunos términos de uso común en la tradición oral, como: la leyenda incluye a ritos, costumbres y hechos de una cultura local a la que se agrega ese ingrediente fantástico, ánimas, brujas o demonios; un recurso usado para explicar situaciones que no se poseen explicación racional. El libro está dividido por secciones, cada una recopila casos particulares, tituladas “Encantos”, “Imágenes religiosas”, “Espantos”, “Aparecidos”, entre otros. Historias tomadas de los lugareños que residen en las diferentes zonas del Táchira. Cada relato transporta a una época más sencilla donde los recuerdos no se escribían, se contaban. 

El aporte de la escritora es describir el perfil cultural de los tachirenses, quienes para cada situación agregan un toque de superstición. Es un libro que en textos cortos describe vocabulario, costumbres, personajes emblemáticos y zonas geográficas. Es, sencillamente, un viaje por los páramos a través de las palabras de Lolita Robles, quien intenta ilustrar al lector. 

El contenido lo atrapa por sus narrativas de corte paranormal, aunque destaca el valor cultural arraigado a un pueblo. Para el que desee conocer esta región andina, muy rica en historias y costumbres, debe leer la obra Caminos de leyenda. El libro no se ha reimpreso desde 1997, así que los ejemplares disponibles en Táchira se encuentra en la Biblioteca Pública Leonardo Ruiz Pineda; también en la biblioteca de la Universidad de Los Andes, núcleo del Táchira, o contactar a la BATT a través del número telefónico 0414-1268930 o escribir al correo electrónico del director de la BATT (ildefonsomendez@yahoo.com). 


Autor: Anselmo Amado
Título: Así era la vida en San Cristóbal
Publicación: San Cristóbal, 1960
Número de páginas: 205 p.
Serie: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1

Reseñado por Dartly Santander 

Así era la vida en San Cristóbal es un libro escrito por Anselmo Amado. Es el número uno en ser publicado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT) en el año 1960. Ha tenido tres ediciones posteriores. La obra se encuentra conformada por un discurso hecho por Ramón J. Velásquez y cuatro capítulos que relatan la vida de la villa andina en el siglo XX. El capítulo inicial recibe el nombre de “La ciudad y sus alrededores”, el segundo “Fiestas y celebraciones públicas”, el tercero “Personas y personajes” y el cuarto se llama “Cosas de la villa”. 

En estos apartados, Amado narra, en primera persona, cómo fue formándose San Cristóbal en el siglo pasado. Asimismo, cuenta la transformación de la urbe: varios barrios desaparecieron, mientras otros se constituyeron. Las emblemáticas Ferias de San Sebastián, Ferias de Táriba y la Semana Mayor son algunas de las festividades que menciona el autor. También, nombra personalidades influyentes como el padre Maldonado, monseñor Antonio Sanmiguel, Ramón Velásquez, Ramón Buenahora, Carlos Rangel Lamus, entre otros. 

Este texto resulta ser valioso para aquellas personas que tengan interés en saber las raíces y la evolución de la capital del estado Táchira. Se puede consultar en la Biblioteca Pública Leonardo Ruiz Pineda y en la Luis Beltrán Prieto Figueroa de la Universidad de Los Andes.

lunes, 10 de octubre de 2016

Por: Kimberly Goncalves

Título: Cuatro años bajo la media luna
ISBN: 9788416392100
Año: 1991
Páginas: 285
Rafael de Nogales Méndez, autor de Cuatro años bajo la media luna, nació en San Cristóbal, estado Táchira. Escribió su libro en marzo de 1925 y posee una segunda edición realizada de la mano de la Biblioteca de Temas y Autores Tachirenses BATT, publicada en marzo de 1991. Nogales Méndez redactó otros textos como El saqueo de Nicaragua (1928) y Memorias de un soldado (1932). Fue soldado y políglota, pues hablaba español, inglés, francés, turco y un poco de alemán. Quiso seguir los ejemplos de Bolívar y Miranda, participó en varias guerras, entre ellas, la de Cuba y la Grande Guerra. Ha sido comentado, principalmente, por la escritura de esta obra.
En Cuatro años bajo la media luna, Nogales cuenta sus vivencias como soldado: a finales de 1914, mientras realizaba un viaje de Curazao a Trinidad, se entera del estallido de la Guerra Mundial. Deja a Venezuela por causa de su enemistad con el entonces presidente, Cipriano Castro; emprende un viaje a Europa con la finalidad de brindar sus servicios como soldado a Bélgica, pero es rechazado, razón por la cual viaja a Persia como oficial de las fuerzas expedicionarias turcas. Más tarde, en su afán de aventurarse, recorre Alaska. En este ejemplar, el autor comenta su travesía y las relaciones que mantuvo con familiares y amigos, también menciona las costumbres y vivencias de cada lugar al que fue.

 A 25 años de la primera edición de esta obra, invito a todos los lectores interesados en reencontrarse con las vivencias de Rafael de Nogales a que se dirijan a la Biblioteca Pública Central Dr. Leonardo Ruiz Pineda o a la Biblioteca de la Universidad de Los Andes Táchira, donde podrán consultar  este texto. Además, quienes deseen podrán adquirirlo en el Centro del Libro y en la sede de la BATT, ubicada en la casa de la Sociedad Bolivariana del Táchira, en la calle 4 entre carreras 3 y 4 de San Cristóbal.


ISBN: 978-980-12-3539-2
Depósito legal: lf25220088004995
215 páginas
Impreso en Caracas, Venezuela 2009

Por María José Becerra

El autor de esta obra es el Dr. Gonzalo Villamizar. Nace en el año 1924 en las montañas de Rubio, estado Táchira. Egresa de la Universidad de Los Andes en 1951 como médico; luego de marcadas experiencias, decide especializarse en cardiología. Sus maestras de primaria inculcaron en él la admiración, el respeto y el afecto hacia el Libertador, Simón Bolívar. Villamizar vivió las etapas dictatoriales de Venezuela de primera mano: desde su hogar, vio cómo los presos de diferentes aldeas eran llevados al calabozo por orden de Juan Vicente Gómez; durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, fue perseguido por la Seguridad Nacional, estuvo al borde de la muerte en tres ocasiones.
Las claras influencias que dejaron en él sus ricas vivencias, además de las enseñanzas impartidas por su fraterno amigo Ramón J. Velásquez y del mártir de la democracia venezolana, Leonardo Ruiz Pineda, lo llevaron a comprometerse con el oficio de la escritura, labor que realiza con pasión. A sus 92 años ha logrado publicar diferentes libros de diversas índoles, pero que los une el hilo de la historia: El liceo Simón Bolívar y su promoción cincuentenaria (1940 – 1945) publicado por la Academia Nacional de la Historia de Venezuela en 1995; Breve historia de la cardiología en Venezuela; Venezuela cuatro épocas (1996); Quinientos años de historia (1997); De La Petrolia a Pdvsa crónicas tachirenses (2007) y La Humanidad (2013).  
Cuatro genios batallas de Venezuela fue publicado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses bajo el número 185 de la colección. Gracias a esta obra, el autor ganó el premio literario Andrés Eloy Blanco. A través de ella, Villamizar nos conduce en un viaje que recorre aspectos destacables de la vida de cuatro personajes de la civilización occidental, como lo son Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte y Simón Bolívar. Los primeros tres sirven de preámbulo e incluso de “calentamiento” para el lector, pues dedica especial atención al Libertador. No se debe confundir este texto con aquellos donde solo se hallan datos históricos, al contrario, en las 215 páginas, divididas en dos secciones, el escritor hace un relato a manera de charla, novela o cuento. De párrafo a párrafo, encontramos variedad de temas nacionales y universales, desde el origen del castellano hasta detalles de importantes guerras, esto, por supuesto, dentro del marco histórico. Además, debido a su postura médica, durante la lectura es usual toparse con explicaciones referidas a la evolución del Homo sapiens. Sin duda, el libro ofrece una grata, divertida e interesante experiencia literaria.

Para aquel lector interesado en el texto, podrá conseguirla en su formato físico en diferentes bibliotecas. Para quienes se encuentran en Venezuela: Biblioteca de la Fundación Empresas Polar, Biblioteca Nacional, biblioteca de la Universidad de Los Andes, biblioteca de la Universidad Católica Andrés Bello. Aquellos que viven en Estados Unidos de América: Stanford University Libraries, New York Public Library, Columbia University, Harvard Library, Yale University Library. Finalmente, en Bibliothek des ibero-amerikanischen instituts sede de Berlín, Alemania. 

martes, 27 de septiembre de 2016

Kevin Ibarra (colaborador de Masato Cultural)


Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.


 
Ramón José Velásquez fue un personaje destacado dentro de la historia venezolana, se desenvolvió en diferentes aspectos como periodista, escritor, político e historiador. La profesora de la Universidad de Los Andes e historiadora, Gladys Niño estudió la obra de tan notorio tachirense. Velásquez fue su tutor y quién mejor que ella para comentar sobre la
trayectoria del expresidente.

- En la vida de Ramón J. Velásquez, ¿cómo cree que influenció crecer bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez?
- La influencia, en primer lugar, es por su madre educadora, quien le enseño la importancia de estudiar y vivir en libertad, y su padre agricultor, ambos establecidos en San Juan de Colón. Las familias estaban vinculadas con la vida militar, de modo que para un tachirense de la época, como el niño Ramón J. Velásquez, crecer bajo la atmósfera política que generaba el general Juan Vicente Gómez marca en cierta forma el destino político de Velásquez.

-¿Cree que hubo un antes y un después en la vida de Velásquez, luego de su paso tras las rejas?

-Sí, él llega a Caracas en 1934 con una vida de adolescente inquieto, vinculándose con los universitarios, hasta el año 1936 es el antes. A partir de esa fecha,  Ramón J. Velásquez se vincula con grupos universitarios contestatarios y rebeldes de la Universidad Central de Venezuela con la búsqueda de un cambio al régimen gomecista, ya que a pesar de la muerte de Gómez los fieles seguían instalados. Una vez que el adolescente se hace  profesional en Caracas, incursiona en la política.



-¿Qué labor considera que fue más importante, dentro de su carrera como historiador?

-Las más representativas son tres.

Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.
Uno: desde la Comisión del Congreso de la República, él como diputado y después como senador, se propone divulgar algunos de los textos de tachirenses que se habían escrito sobre la región. De ahí surge la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT).
Dos: Ramón J. se ocupa de recopilar documentos de carácter político de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Velásquez, un estudioso de Guzmán Blanco, Joaquín Crespo y Juan Vicente Gómez, se propone recopilar los discursos políticos, para más adelante divulgar, con apoyo del Congreso de la República, la colección del pensamiento político del siglo XIX y luego colección del pensamiento político del siglo XX.
Tres: Funres, Fundación para el Rescate del Acervo Venezolano. Es ahí donde yo lo conozco, cuando Funres comienza a recopilar la información que existe en el país sobre los archivos de Venezuela. El doctor Ramón J. Velásquez se interesa y comenzamos a trabajar desde el Congreso de la República en función de esa fundación en el año 1976. Para levantar todo el diagnóstico de los archivos venezolanos y para difundir a través de algunas embajadas venezolanas que estuviesen en países de nuestro interés como España, Inglaterra, Alemania, Italia y, por supuesto, en América latina.

-¿Qué importancia tuvo la BATT como primer proyecto editorial promulgado por el Estado en 1961?

-La importancia que tiene, partiendo de estos textos divulgados, es que se comienza a pensar en la historia desde la región del Táchira, la región merideña y trujillana. No solo fue para Táchira, también existe la Biblioteca de Autores y Temas Trujillanos. El caso de la tachirense fue muy especial porque el doctor le invirtió tiempo y dinero, incluso yo estuve en Caracas estos últimos años tratando de levantar el índice general que contiene todas las publicaciones. La BATT forma parte vital de la investigación del proceso histórico de Venezuela desde el Táchira. Significó un cambio de perspectiva.

-¿Qué ambiente toma el país con la creación de la Comisión para la Reforma del Estado dirigida por Ramón José Velásquez?

-Ambiente de cambio. Impulsó esa Comisión para la Reforma del Estado que buscaba la descentralización de la administración pública, para tener la libertad de elegir a los gobernadores y no ser nombrados por el presidente.
Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.
-¿Qué significa la obra de Ramón J. Velázquez para los historiadores venezolanos?
 
-Un significado positivo, de alta calidad, y desde el punto de vista de la historiografía diríamos que nos aportó el conocimiento en parte desde 1830 hasta 1950. Él se dedicó en los archivos a conocer la documentación directa como fuente primaria. Ramón J. Velásquez, además de ser un periodista en la práctica, un historiador apasionado sin escuela, se avocó a estudios muy importantes para nosotros los historiadores.
-Si pudiera resumir la gestión de Ramón J. Velásquez como historiador en una frase,
¿cuál sería?

-Un constructor de memoria. 

sábado, 16 de julio de 2016

Por María Becerra
Cuando la pasión, el interés y el compromiso por cuidar la salud humana se entretejen con el contexto histórico-social, emerge un personaje colmado de experiencias valiosas como el Dr. Gonzalo Villamizar. Nació en el año 1924 en las montañas de Rubio del estado Táchira. Presenció, con una mirada crítica, las duras etapas que azotaron a Venezuela, sin duda, las dictaduras. Gracias a sus maestras de primaria que le enseñaron las proezas de Simón Bolívar, Villamizar aprendió la importancia y el sentido del derecho a la libertad. Egresó de la Universidad de Los Andes como médico el 21 de julio de 1951 –fecha que recuerda con notoria nostalgia–, se especializó, luego, en cardiología. Compartió sus conocimientos y vivencias en la publicación de seis obras de diferentes índoles, como lo son El liceo Simón Bolívar y su promoción cincuentenaria (1940 – 1945); Breve historia de la cardiología en Venezuela; Quinientos años de historia; Venezuela, cuatro épocas; PDVSA, crónicas tachirenses; Cuatro genios, batallas de Venezuela.

El autor pertenece a la Asociación de Médicos Escritores de la Federación Médica Venezolana, al Círculo de Escritores de Venezuela, a la Fundación Liceo Simón Bolívar y a la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. Gracias a su notoria trayectoria, recibió el apoyo y afecto de diversos historiadores como Guillermo Morón, Agustín Blanco Muñoz y del difunto expresidente Ramón J. Velásquez.

Su octavo libro, Cuatro genios batallas de Venezuela, obtuvo el premio literario Andrés Eloy Blanco. Hoy, el médico y escritor continúa brindando su mirada de la sociedad, buscando contribuir con la mejora de la situación actual. Invitamos al lector a disfrutar en los siguientes párrafos del apasionado de Bolívar y su legado, Gonzalo Villamizar.  



¿Por qué eligió convertirse en médico y especializarse en la rama de la cardiología? 

Mis padres se casaron en enero de 1922. Siguiendo con la tradición, un loro sacó un papelito donde sentenciaba que tendrían un único hijo y que, además, sería médico. Ambos presagios se cumplieron a pesar de la ausencia de los recursos financieros. Pueden llamarlo como quieran, fábula o misterio.  Viví en Delicias, un pueblito cercano al río Táchira, allí presencié escenas de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Veía a los presos que provenían de las aldeas vecinas, atados y en fila, eran conducidos por soldados rumbo a las prisiones de Puerto Cabello, Maracaibo, La Guaira o Caracas. Recuerdo que los chicos corríamos en un palo gritando “llegó la revolución, vamos pal monte”.

“Vimos  a Juan Pablo Peñaloza, eterno guerrillero contra Gómez, pasar encadenado”
En mis vacaciones universitarias de 1947 trabajé en las aldeas del municipio Delicias, hoy Urdaneta, por el partido de Acción Democrática (AD), pero la región era dominada por el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI). Mi vida corría peligro. Los campesinos mostraban escapularios con la figura de Rafael Caldera, en plena montaña, me protegían dos policías. Es posible que tanto sobresalto haya influido en la decisión de especializarme en cardiología. En uno de mis libros desarrollé una tertulia con mi corazón, ahí vierto gratitud y admiración por el órgano que alimenta la vida de treinta y siete billones de células humanas. Mi amigo se ha portado bien conmigo para permitirme llegar a los 92 años.

Siendo médico ¿qué le motivó a incursionar en el mundo de la literatura? 

En primaria, las maestras me privilegiaban en eso de usar a menudo papel y lápiz. A mis diez años, una de ellas escribió un discurso que memoricé para un acto público en donde se elogiaba a Juan Vicente Gómez, oratoria que me hicieron consignar en escritura. Recuerdo como una decisiva influencia en mi infancia la diaria tarea de mis profesoras de tercer y cuarto grado, quienes rendían culto a Simón Bolívar; en el aula junto a la pared tenían una mesa adornada, en el centro, su figura y antes de iniciar las clases debíamos ponernos de pie e inclinarnos hacia él para decir “buenos días, padre Libertador”.

Los jóvenes soldados, con gusto, desfilaban junto a nosotros cada siete días frente a la efigie de Simón Bolívar, en la placita del pueblo inmediata a la escuela. Poseo diez retratos grandes, reproducción de los mejores pintores, para rendirle culto en mi casa. En uno de mis libros dedico doce páginas al Libertador, tras haber leído algunas de las mejores obras que biografían su vida. Mi pasión por la literatura y la historia se inicia con él.

“Se lleva en las neuronas la capacidad para que cada persona realice una determinada actividad en su vida”

Sus obras se inclinan hacia temas y procesos históricos del país, ¿por qué? 

La dedicación a los temas históricos inicia con las enseñanzas de mis siempre recordadas maestras de primaria. En el pueblo solo había estudios hasta cuarto grado, por lo cual en agosto de 1935 me trasladé a San Cristóbal. En diciembre muere Juan Vicente Gómez, la ciudad y el país se estremecieron. Fue un gran impacto, los viejos, arrodillados, imploraban a Dios protección ante el recuerdo del infierno de las guerras civiles, no se percataban de que la tiranía de 35 años fue el pago a 73 años de guerras. Los jóvenes y adultos saltábamos llorando de grata emoción y gritando “¡libertad, libertad, democracia!”. Con fervores de observador pude captar este gran momento de la república, me sentía cada vez más atraído por los fenómenos históricos.

Debo agregar las enseñanzas de historia impartidas por mi fraterno amigo, Ramón J. Velásquez, en el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal. También, la influencia del mártir de la democracia venezolana, el doctor Leonardo Ruiz Pineda, guía de los jóvenes de mi época.

“Ambos próceres de nuestra democracia habían sido expulsados del Liceo Simón Bolívar por la tiranía gomera”

Ud. fue perseguido en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ¿qué influencia tuvo esto en su vida? ¿Acaso condicionó su postura como escritor?

Evitamos parecer como héroes porque la persecución de aquel régimen fue contra todo lo universitario (con situaciones similares a la actualidad) y yo fui una víctima más, escapando de la muerte en tres ocasiones.

Inicié como médico rural en Santa Cruz de Mora en agosto de 1951. En 1952 ganó las elecciones Jóvito Villalba. En ese momento, me llegó un telegrama de destitución emitido por el gobernador del estado Mérida, esperaba retirarme en el transcurso de unos días, pero un amigo por vía telefónica me informó que una comisión de la Seguridad Nacional estaba en mi búsqueda. Inmediatamente, emprendí la retirada hacia Caracas en avión y allí pude esconderme por ocho meses.

Se inició una nueva etapa en mi vida profesional, amparado por el Ministerio de Sanidad la mayoría de veces. En Boconó fui destituido por segunda vez, decidí viajar de nuevo a Caracas, pero me recomendaron no salir solo, un amigo me acompañó. Esa noche, una camioneta de la famosa Seguridad Nacional nos interceptó, al notar que tenía compañía, se retiraron; José Pinto Salinos no corrió con la misma suerte y así fue asesinado.

La tercera vez sucedió en una reunión social que tuvo lugar entre la carretera de Carora y Barquisimeto. A la media noche, el capitán Chacón, jefe de la Seguridad Nacional de Carora, se levantó en plena cena y de pronto me dijo apuntándome con su revólver  “Se pone de pie y rinde homenaje al retrato de mi general presidente, o, si no, ¡le disparo!”. Le dije “¡cobarde, dispara!” pero no se atrevió hacerlo, se retiró de inmediato. Cuando me disponía a salir, un muchacho me avisó que Chacón y su banda me esperaban en una curva. Regresé a Carora al mediodía, media población conocía la noticia. Seis meses después, el capitán estaba el borde de la muerte debido al cáncer de estómago, me llamó y pidió perdón. Conmovido, besé su frente con un “¡Dios te perdone!”.
Estos relatos culminan en 1968 cuando el general Pérez Jiménez, en la cárcel, refiere dolor torácico. Lo examiné junto con otro cardiólogo, se encontraba bien del corazón. Hablamos durante tres horas sobre historia, le rogaba al vigilante que permitiera nuestra estadía y, claro, nada de política pues la ética nos lo prohibía.

¿Cuál fue su inspiración para crear la obra Cuatro genios: batallas de Venezuela?

Nosotros, historiadores del país, nos impresiona hondamente la gesta libertaria comandada por el genio militar de Bolívar. Tan grande es la estatura del Libertador que la curiosidad conduce a incursionar en la búsqueda de personajes en la historia universal que permitan comparaciones. Así llegamos a los cuatro genios: Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte y Simón Bolívar. Además de ser genios militares, se destacaron como gobernantes del mundo civil para dejar huellas indelebles en la cultura.

En el libro deja entrever su admiración por algunas mentes brillantes, ¿considera que en la actualidad existe un quinto genio?

La humanidad se ha nutrido de mentes superiores que comenzaron a surgir a partir del auge de la Grecia clásica, fuente de la civilización occidental. Desde entonces, no cesa la aparición de talentos en todas las manifestaciones del intelecto humano, incluyendo filósofos, escritores, científicos y toda actividad del pensamiento. Apenas en el siglo XX tenemos al genio de la física, Albert Einstein, cuyas ideas marcaron el rumbo hacia el conocimiento del universo. Diría que él es el quinto genio.

“Desde la llegada del Homo Sapiens, no se ha detenido nuestro incremento de neuronas”

Ha vivido importantes etapas y cambios que sacudieron el país, además de médico, escritor y bloguero, ¿qué visión tiene Gonzalo Villamizar de Venezuela?

Quienes se dedican a narrar la historia de la Independencia de Venezuela, conducida por Simón Bolívar, reciben la impresión de un acto guerrero cuya repercusión, acabó por situar a nuestro héroe como el Libertador de las colonias hispanas de Latinoamérica. Nos sentimos orgullosos por aquellos venezolanos convertidos en soldados de la libertad bajo su estrategia.  


Esa es Venezuela, cuna de las libertades, pese a las vicisitudes de los dos siglos anteriores. Nuestra historia nos enseña que somos una patria de libertadores, pronto renacerá en este suelo de Simón Bolívar el país de la libertad, de la república, de la democracia auténtica.

Por Edgardo niño


El pasado jueves siete de julio, la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT), cerca de cumplirse cien años del nacimiento de su fundador y presidente, Ramón J. Velásquez, realizó una conferencia a cargo de su director ejecutivo, Ildefonso Méndez Salcedo.

La actividad tuvo lugar en las instalaciones de la Biblioteca Pública Leonardo Ruiz Pineda, donde se expuso sobre la creación de la BATT, uno de los proyectos que heredó Ramón J. Velásquez a sus coterráneos andinos; formaba parte de un programa de gobierno que se venía ejecutando en varios estados del país, con el objetivo de promocionar los valores culturales de cada región. Inició en la década de los 60 por un grupo de intelectuales encabezados por el historiador, quien, en el gobierno de Rómulo Betancourt, ocupaba el cargo de secretario general de la Presidencia de la República. 

Según el director de la BATT, “fue siempre un deseo de Ramón J. Velásquez que el Táchira tuviera su propia biblioteca”. Luego de 56 años y 205 ejemplares editados (199 impresos y las últimos seis en versión digital), la BATT se ha posicionado como un registro histórico y cultural del modo de vida tachirense. Un prestigio que ha trascendido las fronteras venezolanas desde América (en Washington D.C., EE.UU., se encuentra la colección más completa) hasta Europa. “No hay investigación que se haga sobre los Andes o el Táchira en la que no se cite, por lo menos, un libro de la BATT”, destacó el ponente.

Sobre el inicio de la fundación, Méndez Salcedo recordó que “comenzó con la celebración de los 400 años de la fundación de San Cristóbal. Se inauguró su sede principal en Caracas, la cual años después se trasladó al Táchira”. La primera publicación de la BATT se tituló, Así era la vida en San Cristóbal, de Anselmo Amado, actualmente en su tercera edición. Sobre el financiamiento para impresión y publicación de los libros, Méndez Salcedo aclaró que “la biblioteca depende de la venta de los libros, ya que el monto asignado por el gobierno es insuficiente”. Así mismo, agregó que han recibido donaciones de mecenas, instituciones privadas y entes públicos, pero no todo el tiempo.

La BATT, comentó su director, “cuenta con una gama de géneros como folclore, historia, literatura, derecho, política, entre otros”, además, se hallan autores ilustres como el mismo Ramón J. Velásquez, quien posee cinco producciones con la editorial; Manuel Felipe Rugeles, Pedro Pablo Paredes, Lolita Robles de Mora 

Para publicar en esta biblioteca, el escritor debe cumplir con alguno de los dos criterios, ser un autor tachirense o que el contenido esté relacionado con el Táchira. Según el ponente, “la única condición que se da al productor de la obra es que no puede ser financiada por él, sino por los recursos de la fundación, de modo que siga siendo una institución filantrópica, con el único objetivo de dar a conocer la cultura tachirense”.

Esta es una de la serie de actividades previstas para conmemorar el centenario de Ramón J. Velásquez, que se estarán realizando en Táchira, Mérida y Caracas. En la capital del país se tiene previsto la inauguración del Centro de investigación Ramón J. Velásquez en la Universidad Metropolitana, el cual albergará 30 mil ejemplares de la biblioteca personal del expresidente.

Para el día miércoles 13 de julio, a las 8 a. m., en las instalaciones de la Biblioteca Pública Leonardo Ruiz Pineda se efectuará un foro sobre la obra histórica del Dr. Ramón J. Velásquez, específicamente el análisis del liberalismo amarillo, participarán Roberto Avendaño e Ildefonso Méndez. 

El 17 de noviembre, en el Tennis Club, a las 7:00 p. m., tendrá lugar el cierre de la celebración de este destacado personaje, durante la peña literaria Manuel Felipe Rugeles.

martes, 19 de abril de 2016

Astrid Chacón (Colaboradora)


La Fundación BORDES, la Maestría en Literatura Latinoamericana y del Caribe, y el Cine Club ULA se unirán el próximo 21 de abril en una actividad cultural para conmemorar el Día Mundial del Libro. Este evento tendrá lugar en la Sala de Usos Múltiples de la ULA Táchira (edificio A, planta baja), donde los participantes conversarán en torno a la figura del escritor y la magia que encierra aún en esta época de desencantos y escepticismos; así mismo, proyectarán un película noruega, estrenada en 2006, Reprise (Vivir de nuevo), de Joachim Trier. 

Este filme habla de la historia de dos amigos, Erik y Phillip, quienes intentan salir adelante como escritores. Erik es rechazado por las editoriales por su supuesta falta de talento, pero el manuscrito de Phillip es aceptado y, casi de la noche a la mañana, el joven se hace un hueco entre los grandes de la escena cultural noruega. 

Al cineforo estarán invitados escritores, profesores de literatura y promotores culturales, la entrada a la actividad es gratuita e iniciará a las 2:00 p. m. Sin duda alguna, es un evento que promete deleitar a los amantes de las letras y el cine. Asiste.

lunes, 18 de abril de 2016

Por Guadalupe Murillo

(Colaboradora)

Intervención del Teatro de Mimos Ubateros del Táchira, Noelia Ramírez (d) Daniela Peña (i)
| Foto Guadalupe Murillo

En el corazón del estado Táchira, municipio Michelena, el 16 de abril, se promovió el ejercicio de la poesía para celebrar el Mes Internacional del Libro, con un “festín de la poesía”, así lo expresó uno de sus organizadores, el poeta y escritor Luis José Oropeza, junto con el poeta Alejandro Vivas, miembro de la Sociedad Bolivariana de la Poesía y de la Peña Literaria Medardo Vivas Pérez, del mencionado municipio. Este festín tuvo lugar en la Casa Natal del General  Marcos Pérez Jiménez, a las 4:15 p. m., abierto al público en general.

Estuvieron presentes invitados como el escritor y poeta Manuel Rojas, el cual abrió el festín leyendo una de sus obras del libro Desnuda de la Catedral; el escritor y poeta Freddy Araque nos deleitó con obras como “Pajarito que venís tan cansado” de Ramón Palomares, además de otros autores: el poeta Alejandro Vivas y una joven poeta, Braicy Pérez, integrantes de la Peña Literaria, y finalizó con el poeta Luis Oropeza y Eudes A. Mocada. 

Participación del poeta Manuel Rojas (d), los colaboradores el poeta Alejandro Vivas (i) y el poeta Luis Oropeza (c) | Foto Guadalupe Murillo
Intervención por parte de Freddy Araque (d), organizadores Alejandro Vivas (i) Luis Oropeza (c) | Foto Guadalupe Murillo

Cerró con la participación del grupo Teatro de Mimos Ubateros del Táchira, dos de sus integrantes, Daniel Peña y Noelia Ramírez, compartieron tres presentaciones:  Margarita, Robot y La vida del árbol. Además, antes de concluir, hubo interacción con el público.
El evento culminó a las 5:45 p. m. con la presencia de alrededor de 25 personas. Fueron invitados el grupo Púrpura Poesía y el poeta Elí Caicedo Pinto, sin embargo, no se presentaron por motivos de salud.
Si vives en Michelena, no te pierdas la programación cultural de la Casa Natal del General  Marcos Pérez Jiménez. Así como las actividades de la Peña Literaria Medardo Vivas Pérez a través del Facebook: Peña Medardo Vivas Pérez- Michelena

Por Brisnaida Moros
(Colaboradora)

Con motivo de la celebración de los 20 años de la Especialización en Promoción de la Lectura y la Escritura y del Día del Libro, los días 22 y 23 de abril se llevará a cabo el Encuentro con: los libros y lectores, organizado por la Especialización en Promoción de la Lectura y la Escritura y el Gapsipe (revista Acción Pedagógica), en el auditorio del Ateneo del Táchira y en el edificio D de Posgrado de la Universidad de Los Andes.

               El día viernes 22 de abril, a partir de las 2:00 p. m., en el auditorio del Ateneo del Táchira se desarrollará la tercera edición del Encuentro de egresados  de la Especialización en Promoción de la Lectura. La programación incluye: presentación de una reseña histórica de la EPLE a cargo de la Dra. Jemima Duarte, así como de 6 proyectos especiales de grado en lectura y escritura. Para conmemorar los 20 años de la EPLE habrá música típica tachirense y un brindis.

            El segundo día de este encuentro se realizará en el edificio D de Posgrado de La Universidad de Los Andes, donde se celebrará el Día del Libro en conmemoración de la muerte de los escritores universales William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega. Como invitado vendrá el profesor Pedro Rivas, quien es el director y editor de la revista Educere de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes en Mérida, quien dará una conferencia sobre el funcionamiento de una revista electrónica científica de 8:00 a. m. a 10:00 a. m., también dictará un curso más detallado en horas de la tarde, con una duración de 4 horas, sobre este tipo de revistas. Simultáneamente se llevará a cabo otros dos talleres: Elaboración de libros pop up a cargo de la profesora Alexandra Alba (ULA) y Estrategias de promoción de literatura en la educación secundaria por la profesora Vanessa Castro (ULA).


             “Esperamos que vengan aproximadamente unas 100 personas, sobre todo, nuestros egresados porque estamos celebrando los 20 años”, expresó la Dra. Marisol García, miembro del comité organizador; también hizo énfasis en la importancia del curso que dictará el profesor Pedro Rivas para las personas que estén vinculadas con revistas científicas o quieran crear una.


jueves, 14 de abril de 2016

Por Emily Contreras
(Colaboradora) 

Joseantonio Sánchez Hechoarte
Fotografía Emily Contreras
Su organizador señaló que ha estado abierta al público desde el 05 de marzo y continuará hasta el 07 de mayo, con exposiciones de poesía visual y poemarios de Ave, Freddy Durán, Raquel Martin, Angeluz, Joseantonio Sánchez Hechoarte, entre otros. Agregó que su propósito es promover el arte interpretativo, puesto que la poesía en especial se ha “convertido en telonera” por la falta de interpretación en este género artístico, como también brindar apoyo a los jóvenes poetas no oficiales, abriéndoles por segunda vez las puertas de esta casa. La actividad tuvo una asistencia de 36 participantes el año pasado y este año de 33, quienes estarán presentes aleatoriamente a lo largo de este marco poético.

Se dio inicio a la tertulia poética a las 9:45 p. m. con unas palabras de Joseantonio Sánchez, en las que hacía referencia a lo que ha sido la evolución social y cultural del ser humano. La noche se fue llenando de poemas inéditos como “Primer pensamiento del día” de Oscar Vivas, Angeluz García recitó el poema “clases” de Andrés Eloy Blanco y José Antonio Pulido hizo poesía dramatizada con el mini cuento “Menú del día”. La noche transcurrió serena con las risas y aplausos de un grupo de 18 personas, quienes participaron en un pequeño ágape para cerrar esta noche poética.

Al finalizar su organizador hizo la invitación para asistir a futuros eventos con este marco poético, en esta misma casa artística, el próximo sábado 16 de abril con música en vivo y micrófono abierto; el consumo mínimo es de 400 Bs como colaboración. ¡Quinta Lis te espera!

Poetas no oficiales 
Fotografía Emily Contreras

domingo, 29 de noviembre de 2015

Por Marisol García

La Maestría en Literatura Latinoamericana y del Caribe de la Universidad de Los Andes – Táchira invitó al Dr. Álvaro Contreras, profesor titular de la ULA (alconber@ula.ve), docente del área de Literatura Venezolana de la Facultad de Humanidades y Educación y doctor en Filología Española por la Universidad de Valencia (España) a dictar una conferencia titulada Arqueología del relato policial latinoamericano (1880-1920), el viernes 27 de noviembre de 2015, a las 9:00 a. m.

Profesor Álvaro Contreras. Foto: Marisol García


Ha publicado:
1.      La barbarie amable (2004). Mérida: Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes.
2.      Un crimen provisional, Relatos policiales de vanguardia (2006). Caracas: Bid&co.
3.      Escenas del siglo XIX. De la ciudad letrada al museo silvestre (2006). Mérida (Venezuela): Instituto de Investigaciones Literarias - Universidad de Los Andes.
4.      Narrativa vanguardista latinoamericana (2007). Caracas: Bid&co.
5.      La experiencia decadente. Pedro César Dominici: ensayos y polémicas (2011). Mérida: Editorial Actual y
6.      Estilos de mirar. Ensayo sobre el archivo criollista venezolano (2012). Caracas: Bid&co.



¿Qué es el género policial?

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos leído alguna novela o cuento policial, lo que en particular me interesa del género policial  es plantearme unas preguntas en torno a las nociones de delito, cómo se representa esta noción en el cuento policial, cómo varía, qué elementos confluyen en la definición de un delito, bien sea siglo XIX o XX, creo que si uno investiga, lee con detenimiento cómo se construyen los delitos, cómo son los saberes que intervienen en la construcción de un delito, no solamente un delito común como un crimen o un asesinato, sino cómo se construye teóricamente desde los relatos, uno podría entender los cambios, las evoluciones, las historias del policial, bien en el siglo XIX con los narradores clásicos que tenemos en la lengua inglesa o en América Latina y cómo cambia , cómo se va disgregando, cómo va variando esa historia policial desde el XX hasta nuestros días.

Nuestros seguidores seguramente están vinculados con el género policial a través de la televisión y del cine, hay muchas obras audiovisuales que tratan lo delictivo, en el caso de la literatura, qué obras recomendaría leer de este género.

Para una primera aproximación del policial habría que comenzar por los textos canónicos, a partir de la lectura de esas obras uno podría comenzar a leer los textos desviados, laterales, o los textos que reconfiguran lo policial. Cuando pienso en los autores canónicos, todos pensamos en Edgar Allan Poe, Sherlock Holmes; en la tradición francesa en Maurice Leblanc, por ejemplo. Pasando el siglo XX, uno leería a Gilbert K. Chesterton (inglés), y para conocer las variantes de este género leer los autores clásicos de la novela negra, que son Raymond Chandler y Dashiell Hammett, escritores que en la primera mitad del siglo XX reconfiguran, cambian totalmente lo que es el texto policial para convertirlo en eso que se llama novela negra.

En el contexto latinoamericano, ¿a quiénes recomendaría leer?

Siguiendo con la lectura de los textos canónicos del policial, hay que comenzar por Eduardo Holmber  (argentino), Horacio Quiroga (uruguayo), Jorge Luis Borges (argentino). Luego, en los años sesenta, setenta Rodolfo Walsh (argentino), Osvaldo Soriano (argentino), en la actualidad hay un escritor fascinante, que ha construido su obra en torno al policial, que es el cubano Leonardo Padura.

En el caso del contexto venezolano, ¿a quiénes recomienda?

El cuento policial venezolano ha tenido poca fortuna, si uno lo piensa desde el punto de vista histórico, es difícil encontrar un cuento policial en los años 20, 30, 40,50 del siglo XX, pero en las últimas décadas del siglo XX ya hay una producción de relatos policiales,  pienso en Ednodio Quintero, Gabriel Jiménez Emán… Actualmente en Venezuela hay una editorial venezolana que tiene una serie de novelas policiales, la colección se llama Vértigo. La existencia de esta línea editorial es un indicativo de que hay un público lector cautivo, al que le gustan los textos policiales. Eso revela un cambio en los gustos de los lectores venezolanos.

¿Cuáles han sido sus investigaciones sobre este género en el campo de la literatura?

Como lo decía al principio, la noción de delito implica repensar la cultura en términos generales, permite pensar en nosotros como lectores, venezolanos, frente a la transgresión, a la ley, y eso tiene una connotación cultural. ¿Cuál es el anclaje de las nociones de norma, de ley, de transgresión, de delito en una cultura? Creo que eso se puede leer desde el cuento policial. No es solamente el descubrimiento de un asesinato, del descubrimiento de las huellas del asesino, eso puede ser un asunto anecdótico. Ese aspecto es importante, pero el delito no es una noción solamente jurídica sino también cultural, y eso a nosotros como lectores venezolanos nos permite repensar cuál es la relación de una sociedad con la ley.

¿Cuál es la diferencia entre una persona que circunstancialmente comete un delito y un delincuente? ¿Todos somos delincuentes en algún grado?

La pregunta la puedo responder con otra pregunta, ¿cómo escribir un relato policial en una sociedad en la que nuestra relación con la ley es transgresora? ¿Cómo articular una escritura canónica de lo policial en una cultura donde la ley no tiene el sentido punitivo, rígido, normativo que debería tener? Creo que ese es un punto clave para leer el policial venezolano y latinoamericano. ¿Por qué es imposible escribir un policiaco a veces? Lo que lo hace imposible es esa relación problemática, transgresora, flexible que tenemos con la ley.

Quisiera cuestionar la noción de canónico que estás utilizando, ese cuento o novela policial en el contexto anglosajón tiene unas características, por tanto, transferir al contexto venezolano o latinoamericano sin una adaptación a esta realidad, me parecería erróneo, como escritor no vas a tener lectores que se sientan atraídos hacia esa narrativa.

Totalmente de acuerdo, eso es un punto clave, crítico desde el cual leer el policial latinoamericano. Habría que pensar en cómo se desplazan estas nociones geopolíticamente, cómo se transforma, se modifica, se reescribe el policial.


Para seguir al profesor puedes consultar su página web:


http://webdelprofesor.ula.ve/humanidades/alconber/

Masato Cultural

Espacio de promoción cultural dirigido por estudiantes de la carrera de Comunicación Social, cuyo fin es informar periodísticamente sobre los eventos culturales realizados en el estado Táchira, Venezuela

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