martes, 27 de septiembre de 2016

Kevin Ibarra (colaborador de Masato Cultural)


Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.


 
Ramón José Velásquez fue un personaje destacado dentro de la historia venezolana, se desenvolvió en diferentes aspectos como periodista, escritor, político e historiador. La profesora de la Universidad de Los Andes e historiadora, Gladys Niño estudió la obra de tan notorio tachirense. Velásquez fue su tutor y quién mejor que ella para comentar sobre la
trayectoria del expresidente.

- En la vida de Ramón J. Velásquez, ¿cómo cree que influenció crecer bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez?
- La influencia, en primer lugar, es por su madre educadora, quien le enseño la importancia de estudiar y vivir en libertad, y su padre agricultor, ambos establecidos en San Juan de Colón. Las familias estaban vinculadas con la vida militar, de modo que para un tachirense de la época, como el niño Ramón J. Velásquez, crecer bajo la atmósfera política que generaba el general Juan Vicente Gómez marca en cierta forma el destino político de Velásquez.

-¿Cree que hubo un antes y un después en la vida de Velásquez, luego de su paso tras las rejas?

-Sí, él llega a Caracas en 1934 con una vida de adolescente inquieto, vinculándose con los universitarios, hasta el año 1936 es el antes. A partir de esa fecha,  Ramón J. Velásquez se vincula con grupos universitarios contestatarios y rebeldes de la Universidad Central de Venezuela con la búsqueda de un cambio al régimen gomecista, ya que a pesar de la muerte de Gómez los fieles seguían instalados. Una vez que el adolescente se hace  profesional en Caracas, incursiona en la política.



-¿Qué labor considera que fue más importante, dentro de su carrera como historiador?

-Las más representativas son tres.

Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.
Uno: desde la Comisión del Congreso de la República, él como diputado y después como senador, se propone divulgar algunos de los textos de tachirenses que se habían escrito sobre la región. De ahí surge la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT).
Dos: Ramón J. se ocupa de recopilar documentos de carácter político de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Velásquez, un estudioso de Guzmán Blanco, Joaquín Crespo y Juan Vicente Gómez, se propone recopilar los discursos políticos, para más adelante divulgar, con apoyo del Congreso de la República, la colección del pensamiento político del siglo XIX y luego colección del pensamiento político del siglo XX.
Tres: Funres, Fundación para el Rescate del Acervo Venezolano. Es ahí donde yo lo conozco, cuando Funres comienza a recopilar la información que existe en el país sobre los archivos de Venezuela. El doctor Ramón J. Velásquez se interesa y comenzamos a trabajar desde el Congreso de la República en función de esa fundación en el año 1976. Para levantar todo el diagnóstico de los archivos venezolanos y para difundir a través de algunas embajadas venezolanas que estuviesen en países de nuestro interés como España, Inglaterra, Alemania, Italia y, por supuesto, en América latina.

-¿Qué importancia tuvo la BATT como primer proyecto editorial promulgado por el Estado en 1961?

-La importancia que tiene, partiendo de estos textos divulgados, es que se comienza a pensar en la historia desde la región del Táchira, la región merideña y trujillana. No solo fue para Táchira, también existe la Biblioteca de Autores y Temas Trujillanos. El caso de la tachirense fue muy especial porque el doctor le invirtió tiempo y dinero, incluso yo estuve en Caracas estos últimos años tratando de levantar el índice general que contiene todas las publicaciones. La BATT forma parte vital de la investigación del proceso histórico de Venezuela desde el Táchira. Significó un cambio de perspectiva.

-¿Qué ambiente toma el país con la creación de la Comisión para la Reforma del Estado dirigida por Ramón José Velásquez?

-Ambiente de cambio. Impulsó esa Comisión para la Reforma del Estado que buscaba la descentralización de la administración pública, para tener la libertad de elegir a los gobernadores y no ser nombrados por el presidente.
Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.
-¿Qué significa la obra de Ramón J. Velázquez para los historiadores venezolanos?
 
-Un significado positivo, de alta calidad, y desde el punto de vista de la historiografía diríamos que nos aportó el conocimiento en parte desde 1830 hasta 1950. Él se dedicó en los archivos a conocer la documentación directa como fuente primaria. Ramón J. Velásquez, además de ser un periodista en la práctica, un historiador apasionado sin escuela, se avocó a estudios muy importantes para nosotros los historiadores.
-Si pudiera resumir la gestión de Ramón J. Velásquez como historiador en una frase,
¿cuál sería?

-Un constructor de memoria. 

jueves, 1 de septiembre de 2016

Por Verónica Echeto

Colaboradora de Masato Cultural

Foto cortesía de N&Mclick

Les Passants es un grupo de gypsy jazz tachirense que ha obtenido reconocimiento y aclamación por parte del público joven de San Cristóbal en sus presentaciones. Está conformado por Gabriela Roa (vocalista), José Molina alias “Segua” (guitarrista), Abiel Delgado (percusionista) y Francisco Duque (contrabajista).

Gabriela Roa comparte con Masato Cultural algunos detalles del grupo desde sus inicios y comenta también sus próximos planes y lanzamiento de material musical propio.

¿Cómo se formó Les Passants?

Todo comenzó en el restaurante de un familiar en Coro,  Falcón. Un día  quisieron hacer una Noche Francesa para incentivar a las personas allá y me llamaron para cantar música francesa, así que busqué a dos personas más para que me acompañaran. En una sola semana tuvimos que montar el repertorio que íbamos a tocar allá. Luego de la presentación, nos dimos cuenta de que sonábamos muy bien juntos y dijimos “no podemos dejarlo solo hasta ahí”. Al poco tiempo, las personas nos buscaban para hacer presentaciones y conciertos.  Nos establecimos como grupo en el 2015.

¿Qué los inspiró a llamar al grupo Les Passants?

Como hacíamos covers de canciones en francés, la idea surgió inicialmente de un grupo de gypsy jazz en Francia,  conocido como Zaz, y su canción “Les Passants” (en español Los transeúntes) fue lo que nos inspiró a llamar el grupo así. Esa canción tiene relación con el origen del grupo en sí.

Además de interpretar covers, ¿cómo es el proceso de composición?

Comenzamos haciendo covers de bandas reconocidas, pero ya tenemos dos canciones propias grabadas, pronto serán publicadas por las redes sociales. Yo compongo la letra y cada miembro compone la música según su instrumento. También cantamos canciones en español.

¿Dónde hacen sus presentaciones usualmente?

En lugares nocturnos, sin embargo, también nos han buscado para hacer presentaciones privadas, babyshowers, entre otros eventos.

¿Por qué música en francés y no en otro idioma?

Bueno, siempre me ha gustado ese idioma, y casualmente Segua (guitarrista) ya tenía práctica en el gypsy jazz porque es un género de música francesa que le gusta, entonces todo se dio de esa manera. No hubo necesidad de decidir en qué idioma cantar sino surgió espontáneamente. También hemos cantado en italiano y en inglés, pero nos identificamos más con el francés.  

¿Qué músicos los inspiran?

Cada uno de nosotros tiene sus preferencias, pero coincidimos con artistas como Django, Edith Piaf y Queen.

¿Alguna anécdota relevante que les haya pasado en presentaciones?

La gente nos reconoce en la calle como “los que cantamos música francesa”. A veces gritan nuestros nombres y nos dicen “te amo” durante las presentaciones, incluso sin que nosotros los conozcamos personalmente (risas).

¿Cómo se proyectan dentro de cinco años?

Planeamos continuar con nuestros proyectos musicales aunque algunos miembros están en proceso de emigración a Argentina. Queremos grabar un disco, no solamente proyectarnos en Argentina sino también poder traer ese material para Venezuela y llegar lo más lejos posible. También tenemos pensado participar en el festival musical de Viña del Mar, ya que allí se presentan bandas nuevas.

Síguelos en sus redes sociales:

Instagram: Lespassantsvzla

miércoles, 3 de agosto de 2016


Astrid Chacón
Colaboradora de Masato Cultural

El pasado sábado 16 de julio, a las 7 p. m., en el Teatro Luis Hurtado Higuera de la Casa Sindical, la Academia de Danza Fundación Pirineos presentó su octavo espectáculo de danza, el cual tuvo como nombre 8vo De Película. La dirección  general del evento estuvo a cargo de la abogada y directora de la academia, Martha Mora; la coreografía, del técnico superior universitario, Elmer Márquez y como orador de orden el licenciado Omar Pérez.
Al mejor estilo de Hollywood la academia se vistió de gala para recibir  a sus invitados en la alfombra roja. Las actuaciones de los diferentes elencos giraron en torno a los temas musicales de las películas más taquilleras en la historia cinematográfica. La directora de la academia otorgó reconocimientos por trayectorias de 3 años en la academia a las estudiantes Ariadny Chacón y Ángela Figueredo; además, fueron promovidas a las estudiantes Aleth Molina, Nazaret Morales, Dalesska Fernández y Andrea Roldan, del elenco pre-juvenil al juvenil.

A través de 42 excelentes representaciones dancísticas en escena estuvieron 70 bailarines distribuidos en los elencos que, de acuerdo a las edades, van desde pre-infantil hasta profesional. Temas de películas como “Grease” y “Mi villano favorito” fueron protagonistas de la noche.

Te invitamos a seguir la actividad dancística de esta academia a través de sus redes sociales:

Instagram: @danzafupiac
Facebook: Fundación Pirineos
Twitter: Fupiac
Teléfonos: (0276) 3551564 - (0414)7354387 / 6792834

domingo, 17 de julio de 2016

Por: Dartly Dayana Santander Soto

Participantes a la videoconferencia dictada por Marcel del Castillo
Foto: Cortesía de Funcrearte
“El fotógrafo debe desafiar las leyes de lo probable, de lo posible y de lo interesante”, esta frase, original del semiólogo francés Roland Barthes, fue citada por Marcel del Castillo, para reflexionar acerca del oficio, en una videoconferencia a su cargo que tuvo por nombre El ejercicio autoral en la fotografía.

La ponencia se llevó a cabo el pasado viernes, 15 de julio, desde las 2 hasta las 5 de la tarde en las instalaciones del edificio Valle Santiago en San Cristóbal. Asistieron 30 personas entre ellos fotógrafos, diseñadores y estudiantes de Comunicación Social.

Del Castillo es fotógrafo independiente, reconocido internacionalmente. Actualmente, es editor en jefe de la Galería de Arte Fotográfico (Espacio GAF), director del Festival de Fotografía de Venezuela y docente de Fotografía Contemporánea en Lassage College International en Monterrey.

El experto realizó una exposición, en la cual exhibía, por medio de fotos, el progreso de esta actividad artística desde inicios del siglo XX hasta nuestros días. A medida que cada imagen era presentada explicaba diferentes movimientos, entre ellos: la Fotografía Directa, la Nueva Objetividad, la Fotografía Subjetiva y la Fotografía Contemporánea y nombraba varios exponentes de este arte, como lo fueron: Walker Evans, Berenice Abbott, Joseph Bellocq, Otto Steinert, Ignacio López, Luis González Palma, entre otros.

Una de los aprendizajes en los que más hizo énfasis Del Castillo fue en la foto como un medio para expresar ideas, sentimientos e historias. El tema es una prioridad más allá de la técnica.

La organización del evento estuvo a cargo de Funcrearte, Fundación Párpado Elocuente y Espacio GAF. Constanza Tallaferro, presidenta de Funcrearte, mencionó estar satisfecha con el desarrollo de la actividad. Además, aprovechó para invitar a un taller de fotografías de postres que se realizará en el mismo lugar el sábado 13 de agosto.

Sigue a los organizadores a través de sus redes:

@funcreartevzla
@parpadoelocuente 
@valle_cafe

sábado, 16 de julio de 2016

Por María Becerra
Cuando la pasión, el interés y el compromiso por cuidar la salud humana se entretejen con el contexto histórico-social, emerge un personaje colmado de experiencias valiosas como el Dr. Gonzalo Villamizar. Nació en el año 1924 en las montañas de Rubio del estado Táchira. Presenció, con una mirada crítica, las duras etapas que azotaron a Venezuela, sin duda, las dictaduras. Gracias a sus maestras de primaria que le enseñaron las proezas de Simón Bolívar, Villamizar aprendió la importancia y el sentido del derecho a la libertad. Egresó de la Universidad de Los Andes como médico el 21 de julio de 1951 –fecha que recuerda con notoria nostalgia, se especializó, luego, en cardiología. Compartió sus conocimientos y vivencias en la publicación de seis obras de diferentes índoles, como lo son El liceo Simón Bolívar y su promoción cincuentenaria (1940 – 1945); Breve historia de la cardiología en Venezuela; Quinientos años de historia; Venezuela, cuatro épocas; PDVSA, crónicas tachirenses; Cuatro genios, batallas de Venezuela.

El autor pertenece a la Asociación de Médicos Escritores de la Federación Médica Venezolana, al Círculo de Escritores de Venezuela, a la Fundación Liceo Simón Bolívar y a la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. Gracias a su notoria trayectoria, recibió el apoyo y afecto de diversos historiadores como Guillermo Morón, Agustín Blanco Muñoz y del difunto expresidente Ramón J. Velásquez.

Su octavo libro, Cuatro genios batallas de Venezuela, obtuvo el premio literario Andrés Eloy Blanco. Hoy, el médico y escritor continúa brindando su mirada de la sociedad, buscando contribuir con la mejora de la situación actual. Invitamos al lector a disfrutar en los siguientes párrafos del apasionado de Bolívar y su legado, Gonzalo Villamizar.  



¿Por qué eligió convertirse en médico y especializarse en la rama de la cardiología? 

Mis padres se casaron en enero de 1922. Siguiendo con la tradición, un loro sacó un papelito donde sentenciaba que tendrían un único hijo y que, además, sería médico. Ambos presagios se cumplieron a pesar de la ausencia de los recursos financieros. Pueden llamarlo como quieran, fábula o misterio.  Viví en Delicias, un pueblito cercano al río Táchira, allí presencié escenas de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Veía a los presos que provenían de las aldeas vecinas, atados y en fila, eran conducidos por soldados rumbo a las prisiones de Puerto Cabello, Maracaibo, La Guaira o Caracas. Recuerdo que los chicos corríamos en un palo gritando “llegó la revolución, vamos pal monte”.

“Vimos  a Juan Pablo Peñaloza, eterno guerrillero contra Gómez, pasar encadenado
En mis vacaciones universitarias de 1947 trabajé en las aldeas del municipio Delicias, hoy Urdaneta, por el partido de Acción Democrática (AD), pero la región era dominada por el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI). Mi vida corría peligro. Los campesinos mostraban escapularios con la figura de Rafael Caldera, en plena montaña, me protegían dos policías. Es posible que tanto sobresalto haya influido en la decisión de especializarme en cardiología. En uno de mis libros desarrollé una tertulia con mi corazón, ahí vierto gratitud y admiración por el órgano que alimenta la vida de treinta y siete billones de células humanas. Mi amigo se ha portado bien conmigo para permitirme llegar a los 92 años.

Siendo médico ¿qué le motivó a incursionar en el mundo de la literatura? 

En primaria, las maestras me privilegiaban en eso de usar a menudo papel y lápiz. A mis diez años, una de ellas escribió un discurso que memoricé para un acto público en donde se elogiaba a Juan Vicente Gómez, oratoria que me hicieron consignar en escritura. Recuerdo como una decisiva influencia en mi infancia la diaria tarea de mis profesoras de tercer y cuarto grado, quienes rendían culto a Simón Bolívar; en el aula junto a la pared tenían una mesa adornada, en el centro, su figura y antes de iniciar las clases debíamos ponernos de pie e inclinarnos hacia él para decir “buenos días, padre Libertador”.

Los jóvenes soldados, con gusto, desfilaban junto a nosotros cada siete días frente a la efigie de Simón Bolívar, en la placita del pueblo inmediata a la escuela. Poseo diez retratos grandes, reproducción de los mejores pintores, para rendirle culto en mi casa. En uno de mis libros dedico doce páginas al Libertador, tras haber leído algunas de las mejores obras que biografían su vida. Mi pasión por la literatura y la historia se inicia con él.

“Se lleva en las neuronas la capacidad para que cada persona realice una determinada actividad en su vida”

Sus obras se inclinan hacia temas y procesos históricos del país, ¿por qué? 

La dedicación a los temas históricos inicia con las enseñanzas de mis siempre recordadas maestras de primaria. En el pueblo solo había estudios hasta cuarto grado, por lo cual en agosto de 1935 me trasladé a San Cristóbal. En diciembre muere Juan Vicente Gómez, la ciudad y el país se estremecieron. Fue un gran impacto, los viejos, arrodillados, imploraban a Dios protección ante el recuerdo del infierno de las guerras civiles, no se percataban de que la tiranía de 35 años fue el pago a 73 años de guerras. Los jóvenes y adultos saltábamos llorando de grata emoción y gritando “¡libertad, libertad, democracia!”. Con fervores de observador pude captar este gran momento de la república, me sentía cada vez más atraído por los fenómenos históricos.

Debo agregar las enseñanzas de historia impartidas por mi fraterno amigo, Ramón J. Velásquez, en el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal. También, la influencia del mártir de la democracia venezolana, el doctor Leonardo Ruiz Pineda, guía de los jóvenes de mi época.

“Ambos próceres de nuestra democracia habían sido expulsados del Liceo Simón Bolívar por la tiranía gomera”

Ud. fue perseguido en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ¿qué influencia tuvo esto en su vida? ¿Acaso condicionó su postura como escritor?

Evitamos parecer como héroes porque la persecución de aquel régimen fue contra todo lo universitario (con situaciones similares a la actualidad) y yo fui una víctima más, escapando de la muerte en tres ocasiones.

Inicié como médico rural en Santa Cruz de Mora en agosto de 1951. En 1952 ganó las elecciones Jóvito Villalba. En ese momento, me llegó un telegrama de destitución emitido por el gobernador del estado Mérida, esperaba retirarme en el transcurso de unos días, pero un amigo por vía telefónica me informó que una comisión de la Seguridad Nacional estaba en mi búsqueda. Inmediatamente, emprendí la retirada hacia Caracas en avión y allí pude esconderme por ocho meses.

Se inició una nueva etapa en mi vida profesional, amparado por el Ministerio de Sanidad la mayoría de veces. En Boconó fui destituido por segunda vez, decidí viajar de nuevo a Caracas, pero me recomendaron no salir solo, un amigo me acompañó. Esa noche, una camioneta de la famosa Seguridad Nacional nos interceptó, al notar que tenía compañía, se retiraron; José Pinto Salinos no corrió con la misma suerte y así fue asesinado.

La tercera vez sucedió en una reunión social que tuvo lugar entre la carretera de Carora y Barquisimeto. A la media noche, el capitán Chacón, jefe de la Seguridad Nacional de Carora, se levantó en plena cena y de pronto me dijo apuntándome con su revólver  “Se pone de pie y rinde homenaje al retrato de mi general presidente, o, si no, ¡le disparo!”. Le dije “¡cobarde, dispara!” pero no se atrevió hacerlo, se retiró de inmediato. Cuando me disponía a salir, un muchacho me avisó que Chacón y su banda me esperaban en una curva. Regresé a Carora al mediodía, media población conocía la noticia. Seis meses después, el capitán estaba el borde de la muerte debido al cáncer de estómago, me llamó y pidió perdón. Conmovido, besé su frente con un “¡Dios te perdone!”.
Estos relatos culminan en 1968 cuando el general Pérez Jiménez, en la cárcel, refiere dolor torácico. Lo examiné junto con otro cardiólogo, se encontraba bien del corazón. Hablamos durante tres horas sobre historia, le rogaba al vigilante que permitiera nuestra estadía y, claro, nada de política pues la ética nos lo prohibía.

¿Cuál fue su inspiración para crear la obra Cuatro genios: batallas de Venezuela?

Nosotros, historiadores del país, nos impresiona hondamente la gesta libertaria comandada por el genio militar de Bolívar. Tan grande es la estatura del Libertador que la curiosidad conduce a incursionar en la búsqueda de personajes en la historia universal que permitan comparaciones. Así llegamos a los cuatro genios: Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte y Simón Bolívar. Además de ser genios militares, se destacaron como gobernantes del mundo civil para dejar huellas indelebles en la cultura.

En el libro deja entrever su admiración por algunas mentes brillantes, ¿considera que en la actualidad existe un quinto genio?

La humanidad se ha nutrido de mentes superiores que comenzaron a surgir a partir del auge de la Grecia clásica, fuente de la civilización occidental. Desde entonces, no cesa la aparición de talentos en todas las manifestaciones del intelecto humano, incluyendo filósofos, escritores, científicos y toda actividad del pensamiento. Apenas en el siglo XX tenemos al genio de la física, Albert Einstein, cuyas ideas marcaron el rumbo hacia el conocimiento del universo. Diría que él es el quinto genio.

“Desde la llegada del Homo Sapiens, no se ha detenido nuestro incremento de neuronas”

Ha vivido importantes etapas y cambios que sacudieron el país, además de médico, escritor y bloguero, ¿qué visión tiene Gonzalo Villamizar de Venezuela?

Quienes se dedican a narrar la historia de la Independencia de Venezuela, conducida por Simón Bolívar, reciben la impresión de un acto guerrero cuya repercusión, acabó por situar a nuestro héroe como el Libertador de las colonias hispanas de Latinoamérica. Nos sentimos orgullosos por aquellos venezolanos convertidos en soldados de la libertad bajo su estrategia.  


Esa es Venezuela, cuna de las libertades, pese a las vicisitudes de los dos siglos anteriores. Nuestra historia nos enseña que somos una patria de libertadores, pronto renacerá en este suelo de Simón Bolívar el país de la libertad, de la república, de la democracia auténtica.

Masato Cultural

Espacio de promoción cultural dirigido por estudiantes de la carrera de Comunicación Social, cuyo fin es informar periodísticamente sobre los eventos culturales realizados en el estado Táchira, Venezuela

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