jueves, 21 de mayo de 2015

Por María Gabriela Sandoval

El elenco representando la última cena (Fotografía: Felipe Silva)
El pasado 17 de abril, el auditorio del Colegio Parroquial Monseñor Sanmiguel se llenó con aproximadamente 500 personas, con el fin de asistir a la puesta en escena del Via Lucis. Aunque ha pasado un mes, conviene recordar cómo un grupo de profesores y alumnos se unen cada año para crear una producción teatral y, a pesar del poco presupuesto disponible, logran montar una mejor a la anterior.

Al atardecer el auditorio de la institución se transformó por un rato en una suerte de paisaje de la tierra santa. Allí tuvo lugar una tradición del colegio, la cual consiste en llevar la vida de Jesucristo a las tablas cada año en la Semana Santa; en esta ocasión el Via Crucis (“el camino de la cruz”) tomó un nuevo rumbo, ahora sería el Via Lucis, ‘’el camino de la luz’’. Apuntalado por la recreación del ambiente, el vestuario y la música en vivo, que transportó a los espectadores a una atmósfera tan foránea como conocida, esta historia, representativa de las tradiciones religiosas de los tachirenses, escrita por el profesor Tonny Jaimes y protagonizada por Hendry Chacón, mezcló distintos lenguajes como el video, la escenografía y el coro, para retratar la vida de Cristo luego de su muerte.

Desde las cinco de la tarde las personas fueron llegando, las palabras de la directora, la hermana Merche, marcaron el inicio del evento. Luego el telón se abrió para dar lugar a la obra; un elenco de más de 20 alumnos subió al escenario, y el coro de la institución se encargó de la musicalización, la subida al cielo de Jesús cerró con broche de oro la obra, y el público se levantó de sus asientos para aplaudir al elenco y a la producción, en la cual participó el Masato Cultural. 

Por Mari Salvestrini (estudiante de diseño de modas)
Colaboradora de Masato Cultural

Se asoma una larga cabellera blanca y un barbudo, claramente sé que se trata de María José y Yordano, las caras detrás de Boconas Dolly Art. A ella le encanta el arte y él es excelente confeccionando, juntos han logrado crear una marca extraordinaria. Con una actitud relajada y sin apuro, pasamos una tarde calurosa en una panadería de la ciudad de San Cristóbal intentando refrescarnos con un te frío. Logramos conversar varias horas, durante las cuales descubrí todo lo que está detrás de las muñequitas y su marca aliada Nativo.

El afán no es algo que les preocupe: él es muy callado y ella conversadora, ambos evidencian una energía calmada y positiva; ellos saben que la buena confección es reflejada en el producto final, y aunque han vivido momentos de estrés afirman que lo que más quieren es disfrutar y seguir creciendo.

Cuéntame, ¿cómo inicia Boconas?

Es difícil explicarlo porque no tengo un punto claro. En la universidad yo estudio Arquitectura, ya casi estoy terminando. Entré en el 2008 y siempre en esas clases aburridas cargaba mi cuaderno, era muy gracioso ver puros dibujitos por todos lados, tenía un párrafo de la clase y de resto solo dibujos; cargaba siempre una cartuchera con marcadores. La carrera también te exige los bocetos, saber dibujar, soltura y, entonces, yo agarraba esa exigencia como una excusa para ponerme a dibujar con mayor intensidad. Ahí empecé más a afinar los personajes que publico en la cuenta, que son las Boconas, me gustaba dibujarlas con cierto estilo de ropa. Ellas tienen unas características muy puntuales: el cuello largo, los ojos grandes, las caderas y la ropa que era para mí muy divertida. Mi mamá tenía una máquina de coser y nunca me había interesado en usarla, pero un día la saqué a ver qué tal, hice cosas para mí, piezas muy personales. Es raro porque, por una parte, está el arte y, por otra, la ropa. Yo pude haber recurrido a una persona que cosiera y decirle: “Toma, hazme esta prenda”, pero no, yo llegué y dije: “Quiero hacer esto” y mi mamá me ayudó. 

Los dibujos gustaban tanto que la gente me decía que quería una franela (con las Boconas), entonces, compré marcadores para tela, y les decía: “Dame la prenda y yo te hago lo que tú quieras”, así empecé a cobrar por eso. Cobraba muy poquito por el arte porque yo todavía no les tenía fe. Luego compré unos suéteres y los dibujé a mano y los vendí, después empecé a hacer la ropa de las muñecas, a ver qué tal.

¿Has estudiado algo de diseño o confección?

No, todo ha sido empírico, si no sé hacer algo voy a Internet. Yo creo que uno cometiendo errores aprende, así es como hemos logrado la cosa. Luego como yo sola no daba para tanta demanda, me afilié con Yordano, quien también aprendió a coser, las cosas que yo detestaba hacer, como los pantalones y cosas grandes, él las hacía. 

También la gente me busca para decorar las casas, me piden lienzos como los que están en la wafflería, y siempre tratamos de llevar no solo las prendas, sino también el arte, por eso, también sacamos los bolsitos, los cojines y los suéteres.

¿Cómo defines el estilo de tu marca?

Como divertido, no sé, como muy pop, como de muñeca, ¿qué dices tú? (dirigiéndose a Jordano), él contesta que no sabe.

Porque no es muy fresa, tiene un ladito como serio, un poquito hasta oscuro, pero no le tengo una palabra, yo le digo el estilo de muñeca, no así como la Barbie, para nada.

¿Quiénes están detrás de Boconas?

Yo estoy detrás de la parte del arte y de lo que se viene, lo nuevo; en la parte de desarrollo está él y a veces le solicito ayuda a mi mamá: “Bueno, que tengo que viajar y necesito cosas que me hagas”, entonces, ella se pone a coser y me ayuda a sacar prendas, pero prácticamente yo soy la que está ahí: “Bueno, vamos a hacer tal cosa y sería fino hacer esto”,“bueno, vamos a comprar las telas y trabajamos”.

¿Qué has aprendido a través de esta travesía con las Boconas?

En la parte personal me ha dado confianza porque yo siempre que las hacía y llegaba alguien yo hacía como si ocultara algo (se ríe) y decía: “No son tan especiales”. Incluso, me pasó con las de la wafflería, pensaba: “Dios mío, ¿será suficiente?, ¿les gustará?”; sin embargo, cuando entregaba el trabajo y veía sus reacciones era muy satisfactorio, eso te da confianza para intentar cosas nuevas, como las nuevas muñecas que son más serias. Esa confianza la he llevado a mi vida diaria.

Están aliados con una nueva marca que se llama Nativo, ¿qué representa esta marca?

¿Qué representa Nativo?(le reenvía la pregunta a Yordano), él es el que está detrás de eso.

Jordano contesta que ella tuvo la idea del nombre porque quería sacar algo más.

Ella añade que todo el mundo les decía: “Ajá, Boconas ¿y cuándo va a haber para hombres?” porque todo es limitado a mujeres, pero no íbamos a sacar una marca masculina que se llame Boconas (risas). Por eso, surgió la idea de Nativo, que fuese una alternativa para los hombres de aquí. Él está en el mundo del skate y no encuentra fácilmente ropa que sea de su estilo, decidimos brindar esa alternativa bajo nuestro techo, nuestra calidad, administración, organización. Tenemos en mente también sacar diseños, ilustraciones, pero creo que tenemos la idea de no enfocarnos como solo en el deporte sino de representar en la marca de donde somos nosotros, por eso, se llama Nativo, somos de los Andes y eso es lo que queremos representar, juntar eso con el deporte.

¿Cuál crees que ha sido la razón del éxito en las redes sociales?

Aparte de que se corre la voz, además, gente que sube fotos con las prendas orgullosas. Nosotros hacemos cierto número de prendas, no queremos que tú tengas un diseño y luego lo veas por todos lados, que vayas a una fiesta y todos tengan la misma prenda. Siempre hacemos un número limitado y la gente dice: “Dios mío, ¿cuándo van a sacar eso otra vez? Yo lo quiero, yo lo quiero, yo lo quiero”. Pero no, ya lo sacamos, incluso ya se acabó el material. Nos gusta que es algo que tú vas a tener, es tuyo y es único. También están las bloggers que nos han dado mucho apoyo, que tienen más seguidores que nosotros y eso es una gran ayuda. 

¿Qué consejo les das a los nuevos diseñadores?

Tratar de no irse por lo que ya está visto, buscar su toque, una idea, algo que sea original porque ahorita se ven mucho los plagios, confiar en uno mismo y echar pa’ lante.

¿Qué le espera a Boconas en el futuro?

Dios mío, yo quisiera que estuviese en todos lados, que la gente lo vea y de una vez lo reconozca.

Pueden seguir la marca a través de @boconasdollyart

Las boquitas que todas quieren
Fotografía cortesía de Boconas
El arte de María José
Fotografía cortesía de Boconas
Los codiciados suéteres con las boconas
Fotografía cortesía de Boconas
Lo más nuevo
Fotografía cortesía de Boconas

Por Zoravict Arenas

Fuente: Prensa de la Gobernación del Táchira.
Mi madre había hecho una promesa importante al Santo Cristo de La Grita –estaba sumamente enferma y deseaba sanarse–. Él, por lo que me había dicho mi abuela, tenía muchos seguidores en el país porque curaba a los enfermos y otorgaba milagros. Con el tratamiento y gracias a la intercepción de este Santo, según mi madre, pudo sentirse mejor a lo largo de un par de meses. Era hora de cumplir la promesa. Viajamos por más de una hora, parándonos en cada sitio que mi madre quisiera, hasta llegar a La Grita. Notaba que su rostro aún estaba pálido y decaído; sus ojos vidriosos y un cansancio que no podía disimular la hacían ver un poco más vieja. Fueron tiempos difíciles.

Al llegar decidimos comer para “reponer fuerzas”, en palabras de mi padre. Terminamos, pagamos la cuenta y nos dirigimos hacia el objetivo: La iglesia del Santo Cristo de La Grita. Mientras nos acercábamos a la entrada pude notar el buen estado de su estructura y el lindo color blanco que la empapaba. Al entrar se sentía un aire fresco que traspasaba cada folículo del cuerpo. La sonrisa de mi hermosa madre era inigualable; lo había conseguido; estaba allí presentándose ante ese monumento de madera que muchos veneraban. Me separé un poco de mis padres y decidí observar cada detalle de aquella famosa iglesia; quería averiguar qué la hacía tan especial. 

El color blanco del lugar ayudaba a que la luz que entraba por los ventanales iluminara cada rincón del santuario. Eso le daba un toque espiritual a la edificación, supongo. Las flores y las velas que se encontraban cerca de donde el Padre daba la misa eran incontables, ¡Vaya que eran hermosas!, pensé. Mis padres se acercaron, lo más posible, al Cristo inmenso tallado en sólida madera. Debía acercarme también.

Cada paso me pareció eterno. No entendía por qué tanta gente se encontraba arrodillada, concentrada en sus oraciones, ¿no se cansaban de estar en esa posición?, me preguntaba. De pronto algo me dejó impactada: una señora que se veía tan vieja, que no entendía cómo estaba arrodillada. Su cabello era completamente blanco; sus manos eran delgadas y se notaba que hacía ya varios años había perdido tersura de la piel; tenía puesto un vestido blanco de flores negras, bastante grandes, y unos pequeños zapaticos parecidos a las alpargatas, también de color negro. No quería molestarla, pero debía pasar por su lado para poder llegar a donde se encontraban mis padres. Aquella viejecita tenía la cara empapada en lágrimas; sentí como mi corazón se arrugaba, por ser muy joven no comprendía lo que pasaba y opté por dejarla tranquila.

Ya casi llegando noté cómo mi padre abrazaba a mi madre delante de ese Cristo “bendito” -como muchos lo llamaban-, mientras ella daba gracias por sentirse más fuerte y bendecida por él. Al ver el rostro de esa escultura de madera me pareció algo irreal. ¡Oh Dios mío!, exclamé, mis padres voltearon y pude notar que la cara de mi madre estaba tan empapada en llanto como la de aquella viejecita. No entendía lo que pasaba, sin embargo, me perdí en los ojos perfectamente tallados de la escultura.

Cada parte del cuerpo estaba realizada de una forma precisa. Hasta se proyectaba su sufrimiento por estar clavado en la cruz. Quería tocarlo, pero las rejas que lo protegían me lo impedían. Mi papá se acercó mientras mi mamá se sentaba a seguir orando, me dijo que la escultura tenía muchos siglos de haberse realizado; que mucha gente del país caminaba en su encuentro el 5 de agosto de cada año y que de esa forma lo veneraban. Pensé y medité cada palabra que él me decía.

¿Es cierto que hace milagros?, le dije. Me miró, sonrió y luego observó a mi madre. “Aún tenemos a tu mamá aquí con nosotros, el cáncer no pudo con ella y sabemos que fue gracias a él que le dio fuerzas para que aguantara todo lo que se le venía encima”, me dijo con un tono triste y entrecortado. Al verlo tan triste decidí abrazarlo.

Luego me condujo con mi madre, me ayudó a recordar las oraciones y pude dar gracias al Santo Cristo de La Grita por ayudar al ser que me dio la vida en ese momento de tempestad. Entendí por qué eran tan especial y por qué era necesario el largo y tortuoso viaje que habíamos realizado.

Después de un rato salimos del templo. Debíamos regresar a casa. La promesa estaba cumplida.

lunes, 18 de mayo de 2015

Por Mari Salvestrini (estudiante de diseño de modas)
Colaboradora de Masato Cultural

Espero en una panadería al tiempo que tomó una bebida refrescante. Primero llega un joven al cual han mandado a distraerme mientras Paola Zambrano hace su llegada, una joven decidida y puntual a la hora de hablar. Ella luce muy cómoda, pero con estilo; se presenta y sin preámbulos empieza a contarme cómo ha sido su trayectoria en los últimos años junto a su hermana y la marca de bolsos que las jóvenes venezolanas desean tener.

Ella tenía curiosidad de saber cómo me había enterado de su marca y cómo había terminado en una entrevista con ella. Brevemente, le comenté que un amigo me hizo un comentario al respecto y enseguida me di cuenta de que todos a mi alrededor estaban obsesionados con Orégano, como bien dice su eslogan ha estado condimentando hombros y agregándole el toque final a nuestros mejores atuendos. 

Orgullosamente tachirense y admiradora del talento que emerge en nuestro estado, Paola, a quien parece no gustarle perder tiempo, me cuenta su historia con palabras apresuradas, claras y entusiastas.

¿Cómo inicia la marca Orégano?

Bueno, Orégano es la fusión de dos corrientes. Antes, yo hacía Tótem y mi hermana pintaba el mismo modelo a mano. Eran dos corrientes, pero estábamos en la misma casa, así que decidimos fusionarlas y creamos el nombre Orégano como tal.

¿Qué diferencia un bolso Orégano de los demás?

¡Ay, eso es fácil! (risas). Nosotros usamos muchísimos estampados importados. Generalmente, las marcas venezolanas usan estampados del Castillo que es su centro más inmediato de compra y se repiten en muchísimas marcas, en cambio, nosotros nos echamos el viaje hacia Cúcuta o vamos a tiendas que no son muy populares. En primer lugar, nos distinguimos por las telas; en segundo, cuidamos los acabados y yo siempre he dicho que son muy firmes: los bolsos no se escurren, son muy simétricos, eso los diferencia. Puedes colocar tres marcas frente a ti y vas a saber cuál es el de Orégano.

Bolso Orégano
Fotografía: cortesía de @mali_sweater
¿Quiénes están detrás de Orégano? 

Técnicamente hay muchísima gente detrás de la marca, desde quienes hacen los envíos hasta los que cortan las telas. Mi hermana, María Zambrano, y yo decimos que toda esa gente está inmersa con nosotros, pero principalmente somos ella y yo. Nosotras somos las que cortamos, armamos, cosemos, respondemos en las redes, hacemos las publicaciones, las sesiones, todo eso. También hay una muchacha que nos ayuda a cortar y le estamos enseñando a coser, y mi papá, quien nos ayuda a trasportarnos, distribuir y cortar cueros, que para eso hay que ser súper exacto.

Has recorrido el país y el mundo con tu marca, se han posicionado en diferentes tiendas como Beco, BeaüFashion, Disenia.com, entre otras, ¿cómo ha sido esa travesía desde el 2009?

Es finísimo porque son los bolsos los que viajan, no nosotros, y eso lo hace mucho más económico (risas). La gente de otros países nos escribe, conviene aclarar que no es que nosotros los ofrecemos, gracias a Dios, ha pasado así: ellos nos buscan. Con Beco fue impresionante, nos atendió la compradora del Departamento de Damas y nos dijo que nos había conseguido solo por darle a explorar en Instagram, pensó: “¡Ay, qué bonitos esos bolsos!, ojalá los hicieran aquí”. La sorpresa de ella fue que sí los hacíamos aquí, eso fue genial.

¿Qué los inspira?

A nosotros nos inspiran muchísimas cosas. Primero, los colores, las texturas; hemos desarrollado el tacto increíblemente porque hay telas que se usan y otras que no se usan; hay telas que quisiéramos que se pudieran usar, pero no se pueden; las flores, los estampados y muchísimas publicaciones de moda que seguimos por Instagram o que conocemos, pero casi siempre son las texturas y los colores.

¿Qué consejo les puedes dar a las personas que están iniciándose en este mundo?

Ahora hay más emprendimiento nacional, tal vez, la crisis haga eso, lo cual es genial, hay productos de calidad, de excelente factura y eso es fino. El consejo sería que uno se tranca porque no hay inversores o no tiene dinero, quisiera tener esto y no lo puede hacer; sin embargo, nosotros hemos empezado desde chiquito, de hecho, no tenemos una empresa con muchos empleados, solo somos tres. Es echarle muchísimas ganas, es creer en uno mismo y en lo que se hace, y siempre repetirse “sí se puede”, tener confianza en lo que uno hace, sobre todo es eso.

¿Cómo crees que podamos apoyar ese talento nacional?

En este momento es genial el apoyo que hay porque existe Fashion Blogger’s, las redes sociales están involucradas, muchísimas tiendas de diseño buscan todo lo hecho en Venezuela, debido a que las importaciones son tan difíciles que la gente ha querido invertir en lo nacional, lo cual es un punto a favor. Lo único es que las marcas permitan ese apoyo y que la gente vea variedadporque también hay muchas copias. Convendría que hubiese un feeback entre los diseñadores y los consumidores.

Por las redes están promocionando Botanical Match, ¿qué puedes adelantarnos de esto?

(Gesto de susto seguido de risas) Botanical Match es un proyecto que lo tenemos todavía un poco misterioso, ya se sabe que se llevará a cabo el 30 de mayo y se relaciona con botánica, pronto sabrán de qué se trata. Botanical Match es como nuestro sobrino, queremos que todo salga bien, es la primera vez que se hace eso aquí y queremos que el spam sea tal que la gente vaya a lo que vamos a hacer.

¿Qué podemos esperar en el provenir de Orégano?

Orégano es como un bing bang; va, viene, se pone, se reinventa. A veces no surgen cosas porque vemos que alguien ya lo hizo, y nos trancamos, mas con Orégano siempre vamos a tender a sorprender. Amamos hacerlo y nos sentimos muy cómodas haciéndolo, lo que viene será mejor.

Unos días después de esta entrevista Orégano publicó más detalles sobre Botanical Match, se trata del Mercado de Diseño Nacional en San Cristóbal, del cual podrán disfrutar en el Castillo de la Fantasía el 30 de mayo desde las 11.00 a. m. hasta las 8.00 p. m., junto a Beaü Fashion y otras marcas de diseño.

Imagen promocional de Mercado de Diseño
Cortesía de @Mali_sweater
Puedes seguir la marca a través de Oregano

Aquí podrás encontrar más imágenes sobre sus diseños.
Imagen: Cortesía de @Mali_sweater

domingo, 17 de mayo de 2015

Por Marian Molina

Glitch fue un proyecto estético multidisciplinario, propuesto por Joseantonio Sánchez Pulido, para exhibir especialmente en Quinta Lis. Este evento contó con un intrigante afiche publicitario, divulgado semanas anteriores en varias redes sociales. Se estimó una limitada asistencia, no más de 45 personas, en la noche del sábado de 2 de mayo de 2015, debido a las condiciones del espacio disponibles.

El encuentro comenzó con la participación de la banda musical Eoncircus, y su particular arte escénico de proyecciones visuales; sin intervenciones, la banda fue el elemento base del concepto artístico. Un recital de poesía siguió las percusiones sintetizadas, narradas por Oscar Vivas, Aracely Flores, Porfirio Parada y Eduardo Fernández. Sin pausas, la agrupación de danza contemporánea Puropie también se integró con una transmisión fluida por todos los espacios del lugar, al ritmo singular de la banda. Oscuraldo, conocido artista plástico, dejó pinceladas en la propuesta, con un bodypaint, “La mirada silvestre”, intrigante y colmado de oscuridad en la bailarina, con la que marcó el fin de la trama utópica. 

La icónica casa, también designada “galería de arte”, por sus frecuentes encuentros culturales, posee espacios modificados desde hace un tiempo, con el propósito de ofrecer un lugar especial, para cautivar a los espectadores con los nuevos talentos artísticos, sobre todo, de la región tachirense. En esta ocasión se exponían muestras de los artistas plásticos Ville Vert, Daniel Casique, Angeluz García, York Rodríguez y Juan Carlos Calavera.

Desde 1992, Joseantonio, dueño de la emblemática casa, cuenta con la asistencia de un público amante de las artes, que demuestra disfrutar de la programación, Glitch fue otro acierto en el gusto cultural. Pulido está dispuesto a acoger propuestas artísticas para ser desarrolladas en Quinta Lis. 

Visita esta propuesta y más a través de la red social Facebook como: Quinta Lis, allí podrás mantenerte informado sobre las actividades y artistas que se proyectan en la galería.


Masato Cultural

Espacio de promoción cultural dirigido por estudiantes de la carrera de Comunicación Social, cuyo fin es informar periodísticamente sobre los eventos culturales realizados en el estado Táchira, Venezuela

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