miércoles, 26 de octubre de 2016

Por: Marialice Rangel V. 


Monseñor Rafael Ángel Eugenio Fuentes nació en Rubio el 2 de diciembre de 1906. Después de ordenarse sacerdote en 1929, estudia Latín y Humanidades en el Seminario Conciliar de Mérida y Filosofía y Teología en el Seminario Interdiocesano de Caracas. Fundó y ejerció como director y maestro en el taller escuela del municipio Libertad, hoy Unidad Educativa Fundación Taller Escuela. Fue párroco del Cobre y de Capacho Viejo. Entre sus galardones cuenta con la Orden Andrés Bello, por educar y forjar nuevas generaciones, así como la Orden 27 de Junio. En el mismo sentido, la asociación Pro-Venezuela le otorgó la distinción del Buen Ciudadano. Realizó cursos en universidades de los Estados Unidos, entre los que se cuentan: pedagogía, psicología, agricultura, apicultura y jardinería, que, posteriormente, impartió en su taller escuela, la primera institución educativa rural de Venezuela, a la que solo las niñas pobres podían asistir, razón que llevó a Monseñor Eugenio a formarse como educador, para sacar al campesino de la ignorancia.Monseñor Rafael Ángel Eugenio Fuentes nació en Rubio el 2 de diciembre de 1906. Después de ordenarse sacerdote en 1929, estudia Latín y Humanidades en el Seminario Conciliar de Mérida y Filosofía y Teología en el Seminario Interdiocesano de Caracas. Fundó y ejerció como director y maestro en el taller escuela del municipio Libertad, hoy Unidad Educativa Fundación Taller Escuela. Fue párroco del Cobre y de Capacho Viejo. Entre sus galardones cuenta con la Orden Andrés Bello, por educar y forjar nuevas generaciones, así como la Orden 27 de Junio. En el mismo sentido, la asociación Pro-Venezuela le otorgó la distinción del Buen Ciudadano. Realizó cursos en universidades de los Estados Unidos, entre los que se cuentan: pedagogía, psicología, agricultura, apicultura y jardinería, que, posteriormente, impartió en su taller escuela, la primera institución educativa rural de Venezuela, a la que solo las niñas pobres podían asistir, razón que llevó a Monseñor Eugenio a formarse como educador, para sacar al campesino de la ignorancia.

Una pequeña historia, libro nro. 62 de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT), publicado en 1975, recoge las memorias y testimonios del “mayoral de sueños”, como describe el presbítero J. G. Pérez Rojas al padre Eugenio en el prólogo del libro, quien en vida fuese guía para los pobres e iletrados de las aldeas del Táchira. En la recopilación se transcriben las experiencias del, en ese entonces, joven sacerdote que se abría campo en la enseñanza educativa, cuyo mayor anhelo consistía en que las niñas humildes pudiesen estudiar. Así, en 1930 funda el taller escuela, una institución gratuita dirigida a señoritas de bajos recursos. Para ingresar a la escuela la niña debía traer constancia de su situación económica firmada por el párroco de su zona. En el recinto se formaban en oficios de costura, manualidades y cocina. Monseñor Eugenio desempeñó esta labor cansado de las humillaciones que padecían las jóvenes en manos de los soldados. Hasta el día de su muerte concentró sus conocimientos en forjar generaciones de mujeres académicas. 

Actualmente, el taller escuela aún está activo y recibe jóvenes de Capacho para educar. El libro que recoge sus memorias se puede obtener en la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, ingresando a la página web www.bibliografiatachirense.com.ve. De igual manera, en la ciudad de San Cristóbal puede leerse en la Biblioteca Pública Central Leonardo Ruiz Pineda, así como en las bibliotecas de la Universidad de Los Andes y de la Universidad Nacional Experimental del Táchira. Su compra directa puede realizarse en las librerías Sin Límites y Centro del Libro.

lunes, 10 de octubre de 2016

Por: Kimberly Goncalves

Título: Cuatro años bajo la media luna
ISBN: 9788416392100
Año: 1991
Páginas: 285
Rafael de Nogales Méndez, autor de Cuatro años bajo la media luna, nació en San Cristóbal, estado Táchira. Escribió su libro en marzo de 1925 y posee una segunda edición realizada de la mano de la Biblioteca de Temas y Autores Tachirenses BATT, publicada en marzo de 1991. Nogales Méndez redactó otros textos como El saqueo de Nicaragua (1928) y Memorias de un soldado (1932). Fue soldado y políglota, pues hablaba español, inglés, francés, turco y un poco de alemán. Quiso seguir los ejemplos de Bolívar y Miranda, participó en varias guerras, entre ellas, la de Cuba y la Grande Guerra. Ha sido comentado, principalmente, por la escritura de esta obra.
En Cuatro años bajo la media luna, Nogales cuenta sus vivencias como soldado: a finales de 1914, mientras realizaba un viaje de Curazao a Trinidad, se entera del estallido de la Guerra Mundial. Deja a Venezuela por causa de su enemistad con el entonces presidente, Cipriano Castro; emprende un viaje a Europa con la finalidad de brindar sus servicios como soldado a Bélgica, pero es rechazado, razón por la cual viaja a Persia como oficial de las fuerzas expedicionarias turcas. Más tarde, en su afán de aventurarse, recorre Alaska. En este ejemplar, el autor comenta su travesía y las relaciones que mantuvo con familiares y amigos, también menciona las costumbres y vivencias de cada lugar al que fue.

 A 25 años de la primera edición de esta obra, invito a todos los lectores interesados en reencontrarse con las vivencias de Rafael de Nogales a que se dirijan a la Biblioteca Pública Central Dr. Leonardo Ruiz Pineda o a la Biblioteca de la Universidad de Los Andes Táchira, donde podrán consultar  este texto. Además, quienes deseen podrán adquirirlo en el Centro del Libro y en la sede de la BATT, ubicada en la casa de la Sociedad Bolivariana del Táchira, en la calle 4 entre carreras 3 y 4 de San Cristóbal.


ISBN: 978-980-12-3539-2
Depósito legal: lf25220088004995
215 páginas
Impreso en Caracas, Venezuela 2009

Por María José Becerra

El autor de esta obra es el Dr. Gonzalo Villamizar. Nace en el año 1924 en las montañas de Rubio, estado Táchira. Egresa de la Universidad de Los Andes en 1951 como médico; luego de marcadas experiencias, decide especializarse en cardiología. Sus maestras de primaria inculcaron en él la admiración, el respeto y el afecto hacia el Libertador, Simón Bolívar. Villamizar vivió las etapas dictatoriales de Venezuela de primera mano: desde su hogar, vio cómo los presos de diferentes aldeas eran llevados al calabozo por orden de Juan Vicente Gómez; durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, fue perseguido por la Seguridad Nacional, estuvo al borde de la muerte en tres ocasiones.
Las claras influencias que dejaron en él sus ricas vivencias, además de las enseñanzas impartidas por su fraterno amigo Ramón J. Velásquez y del mártir de la democracia venezolana, Leonardo Ruiz Pineda, lo llevaron a comprometerse con el oficio de la escritura, labor que realiza con pasión. A sus 92 años ha logrado publicar diferentes libros de diversas índoles, pero que los une el hilo de la historia: El liceo Simón Bolívar y su promoción cincuentenaria (1940 – 1945) publicado por la Academia Nacional de la Historia de Venezuela en 1995; Breve historia de la cardiología en Venezuela; Venezuela cuatro épocas (1996); Quinientos años de historia (1997); De La Petrolia a Pdvsa crónicas tachirenses (2007) y La Humanidad (2013).  
Cuatro genios batallas de Venezuela fue publicado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses bajo el número 185 de la colección. Gracias a esta obra, el autor ganó el premio literario Andrés Eloy Blanco. A través de ella, Villamizar nos conduce en un viaje que recorre aspectos destacables de la vida de cuatro personajes de la civilización occidental, como lo son Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte y Simón Bolívar. Los primeros tres sirven de preámbulo e incluso de “calentamiento” para el lector, pues dedica especial atención al Libertador. No se debe confundir este texto con aquellos donde solo se hallan datos históricos, al contrario, en las 215 páginas, divididas en dos secciones, el escritor hace un relato a manera de charla, novela o cuento. De párrafo a párrafo, encontramos variedad de temas nacionales y universales, desde el origen del castellano hasta detalles de importantes guerras, esto, por supuesto, dentro del marco histórico. Además, debido a su postura médica, durante la lectura es usual toparse con explicaciones referidas a la evolución del Homo sapiens. Sin duda, el libro ofrece una grata, divertida e interesante experiencia literaria.

Para aquel lector interesado en el texto, podrá conseguirla en su formato físico en diferentes bibliotecas. Para quienes se encuentran en Venezuela: Biblioteca de la Fundación Empresas Polar, Biblioteca Nacional, biblioteca de la Universidad de Los Andes, biblioteca de la Universidad Católica Andrés Bello. Aquellos que viven en Estados Unidos de América: Stanford University Libraries, New York Public Library, Columbia University, Harvard Library, Yale University Library. Finalmente, en Bibliothek des ibero-amerikanischen instituts sede de Berlín, Alemania. 

martes, 27 de septiembre de 2016

Kevin Ibarra (colaborador de Masato Cultural)


Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.


 
Ramón José Velásquez fue un personaje destacado dentro de la historia venezolana, se desenvolvió en diferentes aspectos como periodista, escritor, político e historiador. La profesora de la Universidad de Los Andes e historiadora, Gladys Niño estudió la obra de tan notorio tachirense. Velásquez fue su tutor y quién mejor que ella para comentar sobre la
trayectoria del expresidente.

- En la vida de Ramón J. Velásquez, ¿cómo cree que influenció crecer bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez?
- La influencia, en primer lugar, es por su madre educadora, quien le enseño la importancia de estudiar y vivir en libertad, y su padre agricultor, ambos establecidos en San Juan de Colón. Las familias estaban vinculadas con la vida militar, de modo que para un tachirense de la época, como el niño Ramón J. Velásquez, crecer bajo la atmósfera política que generaba el general Juan Vicente Gómez marca en cierta forma el destino político de Velásquez.

-¿Cree que hubo un antes y un después en la vida de Velásquez, luego de su paso tras las rejas?

-Sí, él llega a Caracas en 1934 con una vida de adolescente inquieto, vinculándose con los universitarios, hasta el año 1936 es el antes. A partir de esa fecha,  Ramón J. Velásquez se vincula con grupos universitarios contestatarios y rebeldes de la Universidad Central de Venezuela con la búsqueda de un cambio al régimen gomecista, ya que a pesar de la muerte de Gómez los fieles seguían instalados. Una vez que el adolescente se hace  profesional en Caracas, incursiona en la política.



-¿Qué labor considera que fue más importante, dentro de su carrera como historiador?

-Las más representativas son tres.

Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.
Uno: desde la Comisión del Congreso de la República, él como diputado y después como senador, se propone divulgar algunos de los textos de tachirenses que se habían escrito sobre la región. De ahí surge la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT).
Dos: Ramón J. se ocupa de recopilar documentos de carácter político de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Velásquez, un estudioso de Guzmán Blanco, Joaquín Crespo y Juan Vicente Gómez, se propone recopilar los discursos políticos, para más adelante divulgar, con apoyo del Congreso de la República, la colección del pensamiento político del siglo XIX y luego colección del pensamiento político del siglo XX.
Tres: Funres, Fundación para el Rescate del Acervo Venezolano. Es ahí donde yo lo conozco, cuando Funres comienza a recopilar la información que existe en el país sobre los archivos de Venezuela. El doctor Ramón J. Velásquez se interesa y comenzamos a trabajar desde el Congreso de la República en función de esa fundación en el año 1976. Para levantar todo el diagnóstico de los archivos venezolanos y para difundir a través de algunas embajadas venezolanas que estuviesen en países de nuestro interés como España, Inglaterra, Alemania, Italia y, por supuesto, en América latina.

-¿Qué importancia tuvo la BATT como primer proyecto editorial promulgado por el Estado en 1961?

-La importancia que tiene, partiendo de estos textos divulgados, es que se comienza a pensar en la historia desde la región del Táchira, la región merideña y trujillana. No solo fue para Táchira, también existe la Biblioteca de Autores y Temas Trujillanos. El caso de la tachirense fue muy especial porque el doctor le invirtió tiempo y dinero, incluso yo estuve en Caracas estos últimos años tratando de levantar el índice general que contiene todas las publicaciones. La BATT forma parte vital de la investigación del proceso histórico de Venezuela desde el Táchira. Significó un cambio de perspectiva.

-¿Qué ambiente toma el país con la creación de la Comisión para la Reforma del Estado dirigida por Ramón José Velásquez?

-Ambiente de cambio. Impulsó esa Comisión para la Reforma del Estado que buscaba la descentralización de la administración pública, para tener la libertad de elegir a los gobernadores y no ser nombrados por el presidente.
Profesora Gladys Niño, fotografía de Jorge Tejada.
-¿Qué significa la obra de Ramón J. Velázquez para los historiadores venezolanos?
 
-Un significado positivo, de alta calidad, y desde el punto de vista de la historiografía diríamos que nos aportó el conocimiento en parte desde 1830 hasta 1950. Él se dedicó en los archivos a conocer la documentación directa como fuente primaria. Ramón J. Velásquez, además de ser un periodista en la práctica, un historiador apasionado sin escuela, se avocó a estudios muy importantes para nosotros los historiadores.
-Si pudiera resumir la gestión de Ramón J. Velásquez como historiador en una frase,
¿cuál sería?

-Un constructor de memoria. 

jueves, 1 de septiembre de 2016

Por Verónica Echeto

Colaboradora de Masato Cultural

Foto cortesía de N&Mclick

Les Passants es un grupo de gypsy jazz tachirense que ha obtenido reconocimiento y aclamación por parte del público joven de San Cristóbal en sus presentaciones. Está conformado por Gabriela Roa (vocalista), José Molina alias “Segua” (guitarrista), Abiel Delgado (percusionista) y Francisco Duque (contrabajista).

Gabriela Roa comparte con Masato Cultural algunos detalles del grupo desde sus inicios y comenta también sus próximos planes y lanzamiento de material musical propio.

¿Cómo se formó Les Passants?

Todo comenzó en el restaurante de un familiar en Coro,  Falcón. Un día  quisieron hacer una Noche Francesa para incentivar a las personas allá y me llamaron para cantar música francesa, así que busqué a dos personas más para que me acompañaran. En una sola semana tuvimos que montar el repertorio que íbamos a tocar allá. Luego de la presentación, nos dimos cuenta de que sonábamos muy bien juntos y dijimos “no podemos dejarlo solo hasta ahí”. Al poco tiempo, las personas nos buscaban para hacer presentaciones y conciertos.  Nos establecimos como grupo en el 2015.

¿Qué los inspiró a llamar al grupo Les Passants?

Como hacíamos covers de canciones en francés, la idea surgió inicialmente de un grupo de gypsy jazz en Francia,  conocido como Zaz, y su canción “Les Passants” (en español Los transeúntes) fue lo que nos inspiró a llamar el grupo así. Esa canción tiene relación con el origen del grupo en sí.

Además de interpretar covers, ¿cómo es el proceso de composición?

Comenzamos haciendo covers de bandas reconocidas, pero ya tenemos dos canciones propias grabadas, pronto serán publicadas por las redes sociales. Yo compongo la letra y cada miembro compone la música según su instrumento. También cantamos canciones en español.

¿Dónde hacen sus presentaciones usualmente?

En lugares nocturnos, sin embargo, también nos han buscado para hacer presentaciones privadas, babyshowers, entre otros eventos.

¿Por qué música en francés y no en otro idioma?

Bueno, siempre me ha gustado ese idioma, y casualmente Segua (guitarrista) ya tenía práctica en el gypsy jazz porque es un género de música francesa que le gusta, entonces todo se dio de esa manera. No hubo necesidad de decidir en qué idioma cantar sino surgió espontáneamente. También hemos cantado en italiano y en inglés, pero nos identificamos más con el francés.  

¿Qué músicos los inspiran?

Cada uno de nosotros tiene sus preferencias, pero coincidimos con artistas como Django, Edith Piaf y Queen.

¿Alguna anécdota relevante que les haya pasado en presentaciones?

La gente nos reconoce en la calle como “los que cantamos música francesa”. A veces gritan nuestros nombres y nos dicen “te amo” durante las presentaciones, incluso sin que nosotros los conozcamos personalmente (risas).

¿Cómo se proyectan dentro de cinco años?

Planeamos continuar con nuestros proyectos musicales aunque algunos miembros están en proceso de emigración a Argentina. Queremos grabar un disco, no solamente proyectarnos en Argentina sino también poder traer ese material para Venezuela y llegar lo más lejos posible. También tenemos pensado participar en el festival musical de Viña del Mar, ya que allí se presentan bandas nuevas.

Síguelos en sus redes sociales:

Instagram: Lespassantsvzla

Masato Cultural

Espacio de promoción cultural dirigido por estudiantes de la carrera de Comunicación Social, cuyo fin es informar periodísticamente sobre los eventos culturales realizados en el estado Táchira, Venezuela

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